El accidente ferroviario en Urda ha sido un drama total en materia de heridos y fallecidos. Hasta el momento se mantiene el recuento de al menos 69 fallecidos y decenas de personas hospitalizadas. Pero hay un drama que sigue teniendo en vilo a varias familias: los desaparecidos. Cada día se ven nuevos nombres y fotos de personas que viajaban en uno de los trenes y siguen sin aparecer 48 horas después del siniestro.
Al menos 70 denuncias de personas desaparecidas
En total, la Guardia Civil registra unas 70 personas de personas desparecidas tras el accidente. 70 familias que esperan un milagro y una llamada que les dé esperanza. Familias como la de David Martínes, un joven de 25 años, saben que su familiar está hospitalizado, pero no consiguen localizar dónde ni en qué estado. Esto les mantiene en vilo, a la espera de saber si está bien o si, por el contrario, les confirman la peor de las noticias.
Algunos de los rostros de la tragedia
Raúl Triguero, redactor del programa ‹De Viernes›; José Ángel San Emeterio, hermano de la Hermandad del Museo de Sevilla; o David Reina, un malagueño de 26 años que viajaba en el tren como miembro de la tripulación. Estos son algunos de los nombres que se conocen, pero hay muchos más. Precisamente, Esther San Emeterio, hermana de José Ángel, narraba este jueves como esperan la llamada diciéndoles «que está en el hospital y lo están operando».
Los testimonios de quienes estuvieron en el primer momento del accidente también son un verdadero drama. Las labores de rescate son una de las partes más duras del proceso, con cuerpos entre los escombros e imágenes que cuesta borrar de la memoria. La Guardia Civil difundió un vídeo en el que dos de los primeros agentes que llegaron al lugar cuentan el momento de shock que vivieron y cómo «te lo acabas llevando a casa».
El pueblo volvió a salvar al pueblo
De nuevo, y cómo viene siendo habitual, el pueblo volvió a salvar al pueblo. Personas que estaban en un tren detenido a dos kilómetros se bajaron y caminaron por las vías para ayudar a sacar personas del tren. También ha habido psicólogos que han ofrecido ayuda a las víctimas de manera gratuita. Y personas que han creado listas o webs para buscar a los desaparecidos y mantener un orden dentro del caos que viven las familias.
Las familias siguen esperando una llamada que puede cambiarles la vida para siempre y quiénes vivieron para contar la tragedia en primer plano no podrán olvidar nunca lo que pasaron. El drama del accidente en Urda va más allá de la propia colisión. Una espera que deja testimonios desgarradores y unas imágenes que se grabarán a fuego en la memoria de quienes pasaron el drama en los asientos de uno de los trenes.




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