La entrada en vigor del nuevo Tratado el pasado 15 de julio ya está sacudiendo en positivo la economía de Gibraltar. Apenas quince días después de eliminarse los controles formales de inmigración en la frontera, los negocios de la Roca respiran aliviados: las ventas han dado un salto espectacular gracias a la llegada masiva de compradores.
Euforia en caja y recaudación exprés
Las cifras que maneja el sector comercial evidencian un vuelco absoluto en el consumo diario. Varias tiendas y locales ya registran incrementos superiores al 240% en los pagos con euros si se comparan con la quincena previa al pacto. La brecha es igual de llamativa al mirar el histórico, puesto que se ha vendido un 150% más que en las mismas fechas de 2025. Al entrar casi todo este dinero en la moneda comunitaria, resulta evidente que el motor de este bum es el cliente transfronterizo.
Este ritmo en las cajas registradoras ha tenido un reflejo inmediato en el erario público. El despliegue del consumo ya deja una recaudación calculada en 800.000 libras por el impuesto de transacciones, a las que se suman otras 975.000 libras vinculadas a los derechos de importación de mercancías.
El parón de los camiones tiene truco
Si estos días se ven menos vehículos de carga cruzando la aduana —el flujo ha caído a dos tercios de lo habitual—, la explicación no se debe a la falta de demanda, sino a la previsión empresarial. Los minoristas jugaron sus cartas y acumularon todo el stock posible antes del 15 de julio para blindarse con el régimen arancelario antiguo. Con los almacenes llenos, se prevé que la verdadera campaña de reposición arranque con fuerza entre agosto y septiembre, lo que elevará aún más los ingresos fiscales del Gobierno.
Hacia una economía compartida
El Ministro Principal, Fabián Picardo, no ha ocultado su optimismo ante unos indicadores que constatan un balón de oxígeno para el tejido empresarial local. Según el mandatario, el repunte se nota a pie de calle porque hay más ambiente y el dinero se mueve de forma real en el comercio y la hostelería.
Aunque el Ejecutivo insiste en la prudencia por lo prematuro del balance, Picardo no duda en exponer que las señales iniciales son muy positivas. «Este es exactamente el tipo de actividad económica y de prosperidad compartida que el Tratado se propuso lograr», concluye de forma tajante.



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