La escena en Los Gallardos es devastadora. Las imágenes del después del infierno que ha vivido el municipio almeriense muestran tan solo una parte del horror: aún quedan muchas zonas por peinar y 23 personas sin localizar. Hasta ahora, el incendio forestal, el más grave ocurrido en el país, ha dejado 12 víctimas mortales y ha teñido de gris, más allá del paisaje, la historia reciente de Andalucía.
La Junta ha decretado tres días de luto por los fallecidos y afectados. El Instituto de Medicina Legal (IML) ya realizado las autopsias y ha recogido muestras que se han remitido a Madrid para su análisis e identificación. El estado de los cuerpos ha impedido determinar sexo, edad o procedencia de las víctimas.
No obstante, las primeras averiguaciones realizadas fuera de laboratorio apuntan que casi todos ellos serían de origen extranjero, principalmente británicos y belgas conforme a las indagaciones preliminares. De ellos, cuatro viajaban en un vehículo con volante en el lado derecho en el que intentaban huir de las llamas por un camino alternativo al señalado por los servicios de emergencia.
Asimismo, en un segundo escenario, se localizó a un grupo de diez personas de las que dos fueron rescatadas con vida, mientras que las otras ocho han fallecido.
Este grupo habría tratado de escapar a pie del fuego después de haber abandonado sus vehículos e intentar atravesar una rambla, si bien adoptaron un camino que les llevó a una «ratonera». Cerca del lugar donde se encontraban se han hallado bastones empleados para caminar campo a través.
Además, se han registrado ocho heridos de los cuatro estaban muy graves, por lo que han sido trasladados a lo largo de la mañana en dos helicópteros desde el Hospital Universitario Torrecárdenas donde fueron derivados en un primer momento a la unidad de grandes quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde se encuentran ingresados, algunos con amplias heridas por el fuego.

Por el momento, las autoridades han registrado únicamente siete denuncias ante la Guardia Civil por las desapariciones, si bien las estimaciones iniciales apuntaban hasta 23 personas no localizadas. En este sentido, desde la Guardia Civil se ha insistido en la necesidad de interponer una denuncia para activar los protocolos de identificación.
Mientras tanto, la Guardia Civil junto con un grupo de vecinos voluntarios de Bédar mantiene un dispositivo de rastreo «casa por casa» en toda la zona que ya ha sido arrasada por las llamas para descartar de forma definitiva nuevas víctimas que se hubieran quedado atrapadas. De otro lado, los 1.405 desalojados principalmente del municipio de Bédar, varias pedanías de Los Gallardos, diseminados de Antas y zonas del sur de Lubrín han sido trasladados principalmente al Pabellón de Garrucha, desde donde algunos han buscado recursos habitacionales alternativos.
Los municipios del Levante, como Mojácar y Cuevas del Almanzora, han dispuesto también pabellones para facilitar pasar la noche a los desplazados, toda vez que la población local se ha volcado para colaborar y auxiliar a los afectados con botellas de agua, bocadillos, ventiladores y otros enseres de primera necesidad.



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