La Cámara de Comercio ha presentado de forma oficial su nueva identidad institucional bajo el nombre de Cámara de Comercio de la Bahía de Algeciras. Esta decisión, según ha puntualizado el presidente de la entidad, Carlos Fenoy, «no se tomó en diez minutos», recalcando además que el cambio fue adoptado por absoluta «unanimidad» en el pleno comarcal tras un largo proceso de maduración.
Detrás de este giro estratégico subyace una realidad comercial insoslayable: las disfunciones que generaba la marca «Campo de Gibraltar» en el exterior. En misiones internacionales compartidas con la Autoridad Portuaria, la coincidencia nominativa provocaba recurrentes equívocos anglosajones con el Peñón. Frente a esto, la pujanza global del Puerto de Algeciras se ha consolidado como un imán corporativo infalible.
Con la nueva denominación, la institución se alinea con el resto de organismos tractores del entorno, como la propia Autoridad Portuaria (APBA), el Campus de la Universidad de Cádiz, la Fundación Campus Tecnológico o el Recinto Fiscal de la Zona Franca de Cádiz, coincidiendo asimismo con la delimitación de la Junta de Andalucía como Área Metropolitana Bahía de Algeciras.
Un gigante geoestratégico en busca de su Zona Especial
Este cambio de rumbo responde a la necesidad de posicionar con precisión matemática a los empresarios en el mapa financiero internacional. El Campo de Gibraltar constituye un marco geoestratégico singular: un centro neurálgico que concentra a más de 300.000 ciudadanos en la mayor autovía marítima del planeta, flanqueado por dos Parques Naturales (El Estrecho y Los Alcornocales), una Reserva de la Biosfera, un potente polígono petroquímico y un constante tránsito de mercancías hacia el continente africano.
Es precisamente esta excepcionalidad la que justifica la histórica reivindicación de una Zona Económica Especial (ZEE) para la comarca, un marco jurídico de alcance europeo que dote al territorio de beneficios fiscales para competir en igualdad de condiciones frente a la colonia británica, especialmente tras la entrada en vigor del Tratado del Brexit. Un mensaje que la propia Cámara trasladó este lunes de primera mano al director de la oficina de la Comisión Europea en España, Daniel Calleja, enfatizando la urgencia de reactivar este mecanismo ante los altos índices de desempleo de la zona.
La anomalía territorial del interior
A pesar de su vocación comarcal, la Cámara abarca formalmente a cinco de los ocho municipios de la zona (Algeciras, Los Barrios, San Roque, La Línea y Tarifa). Las localidades de interior —Castellar, Jimena y la recientemente independizada San Martín del Tesorillo— retornaron administrativamente a la demarcación de la Cámara de Cádiz en la década de los noventa.
No obstante, Fenoy ha dejado la puerta abierta a una futura reunificación si los empresarios de dichas áreas lo solicitan de manera mayoritaria. Mientras tanto, el presidente ha asegurado que estas poblaciones siguen estando informadas de cada avance relativo a la «prosperidad compartida» y las negociaciones con la Unión Europea, insistiendo en que el cambio no supone una ruptura con el origen: «El Campo de Gibraltar es y seguirá siendo nuestra tierra; este cambio no borra ese legado, sino que lo proyecta al futuro».
Nexo institucional para el desarrollo
La nueva era de la Cámara de Comercio de la Bahía de Algeciras trasciende el plano administrativo para consolidarse como un nexo de unión transversal entre el tejido productivo, las administraciones públicas y la universidad. Los ejes prioritarios se centrarán en la competitividad empresarial a través de la formación, la innovación y, de forma prioritaria, la proyección exterior de la comarca como uno de los enclaves logísticos más importantes del sur de Europa.
«Un nombre no cambia lo que somos, pero sí puede ayudarnos a contar mejor quiénes somos. Esta marca expresa con mayor claridad la realidad del territorio que representamos y la visión de futuro que queremos construir», ha concluido Carlos Fenoy.



Síguenos en redes





