El colapso en las carreteras de la provincia de Cádiz ha encendido las alarmas del sector de la hostelería y la Confederación de Empresarios gaditanos a las puertas de la temporada estival.
Estos colapsos, provocados habitualmente por accidentes de tráfico o incendios en las cunetas —como los ocurridos recientemente en la autopista AP-4—, están castigando la experiencia de los viajeros en un territorio que el sector define abiertamente como «infraestructurado». Tampoco hay que perder de vista el estado de la A-7, N-340 ni la A-381 y por tanto el tránsito entre San roque, Algeciras, Tarifa , Los Barrios y el vial hasta Jerez y ramales al interior o costa.
La Federación de la Hostelería de la provincia ha advertido seriamente sobre la «imagen nefasta» que se proyecta a los visitantes debido a las continuas retenciones de varios kilómetros y los cortes que sufren las principales vías de comunicación de la zona.
Exigencia de una respuesta inmediata ante las emergencias
El presidente de Horeca, Antonio de María Ceballos, ha puntualizado que, si bien los accidentes de tráfico «ocurren siempre» y son inevitables, la gestión posterior es totalmente mejorable. Por ello, ha solicitado formalmente la creación y puesta en marcha de un operativo especial que cuente con una capacidad de respuesta «más inmediata» que la actual.
Desde la patronal hostelera reclaman una agilidad similar a la que muestran otros servicios públicos. De María ha puesto como ejemplo la rapidez de los bomberos, capaces de personarse en un incendio «en minutos». «No cabe duda de que habría que montar un operativo especial para poder atender esas emergencias de manera importante, dejar expedita la vía y que todo fluya», insiste el presidente de la federación.
Una denuncia compartida por el tejido empresarial
Esta postura de Horeca coincide plenamente con las quejas emitidas esta misma semana por la Confederación de Empresarios de Cádiz .
Ambas organizaciones coinciden en que los colapsos en carreteras neurálgicas para la provincia están llegando a límites «insostenibles», afectando tanto a los ciudadanos locales y trabajadores como a los turistas.
Para la federación, el déficit de conexiones no se limita a las carreteras, insiste en la falta de conexión ferroviaria con un AVE a Cádiz que no llega y retrasos en trenes, y por medios aéreos, que sigue sufriendo la pérdida de las líneas de Ryanair desde el aeropuerto de Jerez de la Frontera.
Las conexiones de cercanías son inexistentes y la comarca del Campo de Gibraltar se encuentra aún con unas obras que no parecen ver el final, teniendo aún traslados en autobús en determinados trazados.
El peligro del «efecto disuasor» para el turismo
Uno de los puntos más críticos señalados por los sectores hostelero, turístico y empresarial es la falta de alternativas a la AP-4. Al haber funcionado como una carretera de peaje durante muchos años, la vía se diseñó de forma «cerrada» y apenas cuenta con salidas para poder evacuar el tráfico en caso de siniestro. Ante esta ratonera, De María insiste en que la clave debe ser la prevención y la capacidad de reacción.
A esta calzada habría que añadir la situación que se vive en la A-7 desde San Roque hasta Algeciras, donde las jornadas de retenciones o los cortes sufridos ante cualquier accidente, son el temor de los ciudadanos que usan a diario esta carretera que además multiplica exponencialmente su tráfico durante los meses de vacaciones.

No podemos olvidar las obras en la N-340 de Algeciras a Tarifa y las intervenciones parciales en la Ruta del Toro (A 381) que en importantes tramos también presenta un asfalto inestable y grandes desperfectos y es la vía de conexión entre el litoral y el interior de la provincia con conexión a Jerez y Sevilla.
De cara al inicio inminente de las vacaciones de verano, el sector teme que la constante repetición de estas noticias sobre retenciones masivas actúe como un elemento «disuasor».
La patronal reconoce el riesgo real de que los turistas se piensen dos veces el viajar a la provincia de Cádiz o, peor aún, que decidan no regresar en los próximos años debido a la mala experiencia en la carretera.
Las organizaciones empresariales insisten en la necesidad de prevenir porque «los accidentes son imprevistos y siempre van a ocurrir» pero son imprescindibles «medidas alternativas» que implementen «capacidad de respuesta» eficaz.



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