La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado una «grave agresión» sufrida, este miércoles 22 de julio, por tres trabajadores, dos funcionarios y un jefe de Servicios, en el Centro Penitenciario de Jaén, concretamente en el Módulo 9, un área residencial destinada a internos del Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM).
Según informa el sindicato a través de una nota de prensa, los hechos ocurrieron cuando los funcionarios se percataron de que algunos reclusos podían encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva. Al acercarse a los convictos para proceder a interrogarlos, uno de ellos, «sin mediar palabra», comenzó a ofrecer resistencia golpeando a los trabajadores con puñetazos y patadas, además de proferir insultos.
Para controlar la situación, el agresor tuvo que ser reducido utilizando la «fuerza física mínima imprescindible», según señalan los trabajadores, para ser trasladado, posteriormente, al módulo de aislamiento. Debido al estado «extremadamente alterado» del interno, fue necesaria la colaboración de varios funcionarios de distintos módulos, ya que el convicto continuaba empeñado en agredir a los trabajadores. Este altercado provocó lesiones en el codo a un funcionario, que tuvo que ser atendido por el servicio médico de la prisión.
Por ello, el sindicato ha puesto a disposición de los afectados su gabinete jurídico, por si necesitaran asesoramiento legal, y el servicio CSIF Ayuda, por si precisasen apoyo psicológico. La organización sindical denuncia que esta clase de incidentes violentos se está produciendo con una «preocupante frecuencia», debido, a su juicio, a diversas carencias estructurales en el sistema penitenciario.
Las críticas de CSIF
La organización sindical reclama más medios de defensa menos letales, como pistolas ‹táser›, para actuaciones excepcionales, debido a la vulnerabilidad que sienten los trabajadores. También señala la necesidad de más recursos humanos con el fin de realizar controles más rigurosos, actualizar la relación de puestos de trabajo y diseñar un sistema que cubra las bajas, especialmente durante la temporada estival.
Además, la organización criticó las «deficiencias en atención sanitaria», señalando la falta de atención psiquiátrica para gestionar perfiles conflictivos y rechazando el uso del Módulo 9 como un «cajón desastre» al que enviar a los reclusos que no se adaptan a otros módulos.
A estas reclamaciones se suma, según la organización sindical, un régimen disciplinario «desfasado», que data de 1981, y la «masificación penitenciaria», que obliga a los centros a alojar a dos internos en la misma celda, provocando roces, una situación agravada durante el verano, y por las peculiaridades de los internos del programa PAIEM.
En base a ello, CSIF ha valorado la reciente aprobación en el Congreso del reconocimiento como agentes de la autoridad para el personal de Instituciones Penitenciarias, una medida que agrava las penas para quienes los agredan. Finalmente, la organización sindical ha felicitado a los funcionarios que intervinieron por su «impecable actuación» y por la profesionalidad con la que evitaron consecuencias más graves.



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