El Málaga ha vivido una pesadilla camino del estadio almeriense. Un rato parados en la carretera, alrededor de media hora, y después lanzamientos que han roto los cristales del autobús. Esto ha hecho que el club de Martiricos haya solicitado formalmente a LaLiga que se suspendiera el encuentro decisivo ya que los jugadores estaban en shock. Según ha adelantado ‹La Gran Jugada› de ‹Canal Sur Radio› y ha podido confirmar 101TV, la entidad de Martiricos ha hecho esta petición e, incluso, estaba decidida a irse tras el momento de bochorno para el fútbol español en este derbi andaluz.
El autobús del Málaga CF ha estado, al menos, veinte minutos parado en la autovía por motivos que aún se desconocen. Aunque Funes ha llegado a decir que han sido 40 los minutos parados en la carretera y no 20. Además, en la previa ha llegado el lanzamiento de objetos de aficionados ultras que han burlado el dispositivo de seguridad de la Policía Nacional y las autoridades locales que ha acabado con el vehículo destrozado con varias lunas rotas. Por lo pronto, el partido se ha retrasado media hora sobre lo previsto inicialmente hasta las 21.30 horas.
La plantilla, en estado de agitación
Según destacaba ‹Canal Sur Radio› durante el programa de ‹La Gran Jugada› en la previa del decisivo partido, el Málaga CF habría pedido a LaLiga como entidad que no se jugara el partido tras estar veinte minutos el autobús parado en la autovía el transporte del club y haber recibido lanzamiento de objetos.
Esta situación ha generado un estado de máxima tensión a los jugadores, el cuerpo técnico y el resto del staff de la expedición malaguista. Este retraso acumulado y los instantes finales de tensión han hecho que la plantilla blanquiazul llegara totalmente desbordada al UDA Almería Stadium, el Estadio de los Juegos del Mediterráneo donde el balón echara a andar treinta minutos más tarde lo previsto.
Lo cierto es que era inexplicable la emboscada y que el autobús del Málaga llegara pasadas las 19.30 a los aledaños del recinto llegando a entrar (con el autobús destrozado) casi a las ocho de la tarde, prácticamente a una hora del encuentro. Mala imagen la que deja el fútbol español y sectores ultras de las aficiones que no han estado a la altura invadiendo el terreno de los protagonistas.
El partido era de máxima seguridad. Y, de hecho, el club malaguista había optado por irse fuera de Almería capital, a Vícar, para descansar bien y no recibir interferencias antes de un encuentro en el que ambas entidades se juegan mucho.



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