Francia continúa firme en su camino hacia el título mundial. La vigente potencia del fútbol europeo certificó su clasificación para las semifinales del Mundial tras superar con claridad a Marruecos en un encuentro en el que el conjunto africano resistió durante buena parte del choque, pero terminó cediendo ante el enorme potencial ofensivo del equipo dirigido por Didier Deschamps.
El combinado francés fue creciendo con el paso de los minutos hasta imponer un ritmo imposible de sostener para su rival. La calidad individual, la velocidad en las transiciones y la pegada terminaron inclinando un partido que deja a los galos a la espera del ganador del enfrentamiento entre España y Bélgica.
Marruecos quiso competir de igual a igual
Lejos de refugiarse atrás, como ocurrió en otras citas mundialistas, Marruecos apostó por un fútbol valiente y con personalidad. El equipo africano trató de dominar la posesión, mover el balón con criterio y discutirle la iniciativa a una de las grandes favoritas al título.
La propuesta de los hombres de Mohamed Ouahbi evidenció la evolución experimentada por la selección marroquí en los últimos años. Sin embargo, la ausencia del delantero Ismael Saibari restó capacidad ofensiva a un equipo que encontró dificultades para transformar su buen juego en ocasiones claras de gol.
Brahim Díaz y Bilal El Khannouss alternaron posiciones en ataque con constantes movimientos para desordenar a la defensa francesa, aunque la zaga formada por William Saliba y Dayot Upamecano respondió con solvencia.
Bono sostuvo a los africanos
Francia salió decidida a marcar diferencias desde el inicio y generó peligro en los primeros compases. Yassine Bono evitó el primer tanto con dos intervenciones de mérito, primero ante un disparo de Kylian Mbappé y después tras un remate de Upamecano en un saque de esquina.
La oportunidad más clara para los franceses llegó poco después, cuando Mbappé fue derribado dentro del área por Noussair Mazraoui. El colegiado señaló penalti, pero el delantero francés no aprovechó la ocasión y Bono volvió a convertirse en protagonista al detener el lanzamiento desde los once metros.
Antes del descanso, Lucas Digne estuvo cerca de abrir el marcador con un disparo que se estrelló en el larguero, mientras Marruecos mantenía la posesión sin conseguir inquietar seriamente a Mike Maignan.
Cinco minutos que cambiaron el partido
El equilibrio se rompió nada más comenzar la segunda mitad. Francia incrementó la intensidad de su juego y encontró los espacios que no había tenido durante el primer tiempo.
Michael Olise avisó con una gran asistencia para Mbappé, que no encontró portería. Sin embargo, apenas unos minutos después el delantero del Real Madrid no perdonó. Tras aprovechar un balón suelto en la frontal, encontró el espacio suficiente para colocar un disparo ajustado al poste que resultó imposible para Bono.
El tanto cambió por completo el desarrollo del encuentro. Marruecos perdió solidez y Francia comenzó a explotar los espacios con mucha facilidad.
Dembélé sentencia la clasificación
Con el conjunto africano obligado a asumir más riesgos, los franceses encontraron el escenario ideal para castigar al contragolpe. Ousmane Dembélé culminó una rápida transición ofensiva con un remate cruzado que, pese a la estirada de Bono, terminó dentro de la portería y dejó prácticamente resuelto el pase a semifinales.
El segundo gol apagó definitivamente la reacción marroquí. De hecho, el combinado africano no logró realizar su primer disparo entre los tres palos hasta los minutos finales, una muestra de las dificultades que encontró para generar peligro durante todo el encuentro.
Francia espera rival
Con esta victoria, Francia vuelve a situarse entre las cuatro mejores selecciones del Mundial y confirma su condición de aspirante al título. Su próximo rival saldrá del duelo que enfrentará a España y Bélgica, una eliminatoria que definirá quién intentará frenar el poderío de una selección francesa que volvió a exhibir un fútbol tan sólido como efectivo.



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