Este domingo Málaga alberga una de las pruebas más exigentes del mundo del deporte como es el IRONMAN, aunque en su versión reducida. Miles de atletas combinarán natación, ciclismo y carrera a pie por la capital y varios puntos de la provincia.
Los participantes llegan desde partes de todo el mundo, aunque también hay gran presencia nacional que corresponde al 30%. Dentro de ese porcentaje muchos son malagueños, como Alejandro Cañas y Eduardo Oliva. Ambos tienen una amplia experiencia participando en triatlones y explican a 101TV cómo es la preparación para una prueba de esta exigencia y qué significa que se dispute en Málaga.
«Tienes que entrenar un cierto volumen de horas porque es un evento que suele durar cuatro horas para los más profesionales hasta 6-7 horas que pueden hacer a lo mejor alguien que comience o que tenga un nivel un poco más bajo, entonces sí que necesitas cierta hora de preparación», expresa Cañas.
Eduardo Oliva tiene la dificultad añadida de ser paratleta por una discapacidad en una de sus piernas: «Te tienes que acostumbrar a nadar dos kilómetros, hacer 90 kilómetros en bicicleta y correr 21 kilómetros, encima añadiendo el hándicap de que yo estoy cojo de una pierna, o sea tengo que tener un poco más de cuidado con mis entrenamientos».
Un honor para el deporte malagueño
Que una prueba de la talla de IRONMAN llegue a Málaga es una gran noticia y ambos atletas lo celebran. «Nosotros hemos viajado por todo el mundo haciendo este tipo de pruebas y tenerlo en casa, pues qué te voy a decir, es maravilloso», indica Alejandro. Por su parte, Eduardo Oliva afirma que «es una pasada» al haber «competido más veces en el extranjero que en Málaga» y recalca que es el «primer triatlón de media distancia que se hace desde hace muchísimos años en Málaga».
Además, Oliva hace hincapié en el retorno económico que supone: «Imagínate a 3.000 personas que la gran mayoría son de fuera y son gente que va a pagar hoteles, va a comer en los restaurantes, va a gastar dinero en merchandising, entonces al final es un impacto económico muy grande para la ciudad».
La lluvia como condicionante externo
Este fin de semana hay una previsión de lluvias en la capital que puede afectar a la prueba y ambos atletas están preparados. «Hay mucha gente a la que la lluvia no le hace gracia porque hace que el circuito sea un poco más técnico, pero la suerte que tiene este evento es que es sin drafting, entonces a la hora de frenar los espacios que tú tienes para tomar las curvas o hacer el recorrido es mayor y hay más seguridad», asegura Cañas.
Eduardo Oliva por su parte desafía a la lluvia: «Fui campeón de Europa en Bilbao, me llovió desde el principio hasta el final, así que a mí la lluvia, mientras pueda competir, me da igual que truene, relampaguee, que nieve, me da igual todo».
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