La RFEF pone en jaque al Málaga Ciudad Redonda de manera injusta. Todo surge porque el club original, UMA Antequera, entró en un concurso de acreedores, lo que quiere decir que estaba en quiebra. En rescate de él, el empresario Manuel Heredia lo compró a través de una sociedad nueva, liquidando las deudas de la entidad y asumiendo los riesgos, todo esto con el visto bueno de la jueza instructora del caso y la propia Federación.
El problema reside en que, según la normativa del organismo, en base al artículo 9.3 de las normas de competición, ningún equipo que esté en concurso o en fase de liquidación puede participar en competiciones nacionales. La anormalidad en este caso reside en que el cuadro malagueño ha competido con total normalidad, incluso teniendo un propio Código de Identificación Fiscal que estaba bajo su nueva denominación.
Actualmente el club no se encuentra en concurso público ni nada por el estilo, de hecho con la llegada de Heredia y gracias a la inversión de 800.000 euros que hizo el club está completamente saneado. Aun así, la Federación ha usado un expediente antiguo para echar al equipo de todas sus competiciones (el de Segunda División, el filial de Segunda B y el juvenil de División de Honor) e incluso ya le han dado la plaza de los malagueños a Unión África Ceutí.
El club y Manuel Heredia, así como algunos jugadores como el capitán Miguel Conde, que se marchó a final de la pasada temporada, han manifestado su rechazo ante esta decisión injusta con la misma frase: «Quieren destruirnos». El presidente del equipo, a través de sus redes sociales, ha dejado un escrito en el que dice que no «van a dejar de luchar contra esta injusta decisión» y que no va a dejar que todo el esfuerzo de jugadores, familiares y aficionados «sea en vano».



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