Txus Vidorreta llegó a Unicaja a finales del mes de junio. El preparador vasco lleva alrededor de tres meses en la Costa del Sol y ya le ha dado tiempo a asentarse en la ciudad y a comenzar a adaptarse al cuadro cajista. El entrenador asegura que está «muy contento por la acogida y el estilo de vida» de la ciudad. Vidorreta asegura que conoce «la zona» después de «veranear aquí el siglo pasado» y venir a tierras malagueñas para «ver o jugar la Copa del Rey con el Bilbao Basket».
Para Vidorreta la ciudad de Málaga siempre «ha sido un lugar especial donde rumiar las derrotas o celebrar las victorias», por ello no tuvo duda en llegar a Unicaja cuando se confirmó la «la salida de Ibon» y ver que era la «opción prioritaria». El vasco firmó su desvinculación con Canarias durante el playoff contra el Madrid, ya que consideró que su «ciclo había terminado allí».
Tras concluir la competición el sábado, la llamada del cuadro malacitano «se produjo el domingo» y explica cómo trabajó la directiva para su llegada: «Juanma y Antonio viajaron a Tenerife para concretar la operación y presentarme vía telemática al Consejo de Administración».
Vidorreta, querido en Málaga a pesar de las polémicas del pasado
Acerca de la percepción que se tenía de él en la ciudad por sus protestas, el preparador explica que las «opiniones en redes no siempre reflejan la realidad» y asegura haberse «sentido querido y respetado en Málaga como un técnico que hace competir a sus equipos»: «Jamás he tenido nada contra el Unicaja. Mis protestas puntuales iban dirigidas al arbitraje y al control de la dureza física».
A pesar de ello, hubo un tiempo en el que se generó «tirantez», aunque Vidorreta aclara que no tiene nada de lo que arrepentirse y comenta el por qué de ese pequeño encontronazo: “La tirantez surgió durante la época del Covid sin público por ser incisivo defendiendo a mi club, lo que me pasó factura en varias canchas. Siempre he sido respetuoso y, si me he equivocado, he pedido perdón; no tengo de qué arrepentirme».
Para finalizar, el vasco comenta que la respuesta de la gente en la calle «es de mucho cariño y entusiasmo». «La gente me ha dirigido frases como ‘ya era hora de que vinieras’ o ‘te queríamos aquí hace años’», aporta. Los aficionados «más apasionados», que antes veían con recelo al técnico, ahora lo ven y le dicen: «Mira que me caías mal, pero ahora eres uno de los nuestros».



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