El grupo automovilístico Volkswagen ha anunciado sus intenciones de retirar la marca española SEAT del mercado en unos años, según informa este jueves el semanario económico alemán ‹WirtschaftsWoche›. «Una drástica medida de recorte de costes demuestra lo amenazante que es la situación económica del grupo: la marca SEAT dejará de fabricarse como muy tarde a finales de 2029», indica la publicación. Por otro lado, no se ha señalado ningún recorte en el sector industrial, cuyo principal activo se encuentra en la planta de fabricación de vehículos de Martorell, en Barcelona.
Un cambio de enfoque
Con este nuevo enfoque, a partir de ese momento, toda la actividad comercial de SEAT, S. A. se fundamentaría en Cupra, la marca fundada por el grupo en 2018 y que actualmente supone la principal fuente de ingresos y rentabilidad de la compañía. «Para ganar lo mismo que con un Cupra Formentor, tengo que vender cuatro SEAT Ibiza», dijo hace un tiempo Wayne Griffiths, quien fuera su CEO hasta abril de 2025. El crecimiento de Cupra, que entregó 328,8 mil vehículos, ha sido de un 32,5 % respecto a 2024 y ha supuesto la primera vez que la producción y venta de la enseña superó a la de SEAT, que entregó 257,4 mil unidades, un 17 % menos.
En cuanto a los trabajadores
Este viernes, el consejo de supervisión de Volkswagen deberá votar si quiere que SEAT ya no forme parte de la visión estratégica del grupo para 2030. Esta eliminación gradual supondría una menor complejidad y carga de inversión dentro del grupo, que quiere poner el foco sobre Cupra. Durante la reunión se discutirán los planes de ahorro de la compañía, lo que puede suponer el cierre de cuatro fábricas en Alemania —Zwickau, Emden, Hannover y la de Audi en Neckarsulm— y recortes de miles de empleos alrededor del mundo.
Por su parte, los representantes de los trabajadores y el sindicato IG Metall, así como el estado federado de Baja Sajonia, que cuenta con un 20 % de la propiedad del grupo, manifiestan su rechazo a los planes del consejero delegado, Oliver Blume. Esta crisis se enmarca en la difícil situación que afronta el grupo alemán debido a la caída de sus ventas en China, los aranceles estadounidenses y el aumento de la competencia con los fabricantes asiáticos.



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