Verdemar-Ecologistas en Acción ha trasladado a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico su preocupación por el posible impacto que los rellenos y las nuevas estructuras marítimas construidas en la cara este de Gibraltar están teniendo sobre los cetáceos. La organización ha pedido una actuación urgente para proteger la Zona de Especial Conservación (ZEC) Estrecho Oriental, un espacio incluido en la Red Natura 2000.
Las obras, según explica la entidad, han transformado buena parte del litoral. Se han levantado estructuras marítimas de gran longitud y se han vertido grandes bloques de piedra, lo que ha generado turbidez, partículas en suspensión, sedimentación, vibraciones y ruido bajo el agua.
Menos avistamientos
El rorcual común es la especie que más preocupa a Verdemar. Este cetáceo suele utilizar estas aguas como zona de paso, transitando entre los buques fondeados frente a Gibraltar y la costa. Desde que comenzaron los rellenos, los avistamientos de rorcuales en la zona se han reducido de forma notable, según las observaciones recogidas por la organización.
Verdemar reconoce que este dato, por sí solo, no permite establecer una relación directa entre las obras y el comportamiento de los cetáceos. Por eso reclama una investigación científica que lo confirme o lo descarte.
Ruido y turbidez
«No podemos saber si los rorcuales están cambiando sus rutas o abandonando esta zona si no existe un seguimiento científico independiente que permita comparar lo que ocurría antes, durante y después de los rellenos», señala la organización ecologista.
Además del rorcual común, en la zona también se observan otras especies, como el delfín mular y el delfín común, que igualmente podrían verse afectados por los trabajos.
El área protegida alberga bancos de arena, arrecifes y cuevas marinas, además de delfines, marsopas y tortugas bobas
La entidad advierte de que el aumento de la turbidez y la sedimentación puede dañar los fondos marinos. El ruido generado bajo el agua, por su parte, podría alterar a especies que dependen del sonido para comunicarse y orientarse, como ocurre con los cetáceos, que utilizan la ecolocalización para desplazarse y para localizar alimento.
Especies protegidas
La ZEC Estrecho Oriental es un espacio con un alto valor ecológico. Alberga bancos de arena, arrecifes, estructuras submarinas originadas por emisiones de gases y cuevas marinas. También es hogar de especies protegidas como el delfín mular, la tortuga boba, la marsopa común y la lapa ferrugínea.
Para Verdemar, el hecho de que las obras se desarrollen junto a un espacio con estas características hace todavía más necesario vigilar sus efectos.
Principio de precaución
La organización ha pedido al Ministerio que ponga en marcha un programa de seguimiento independiente de cetáceos en la zona. Este programa debería registrar qué especies están presentes, cuántos individuos se observan, qué rutas siguen, a qué distancia navegan de la costa y cómo se comportan. A esos datos habría que sumar mediciones de ruido submarino, turbidez, partículas en suspensión y sedimentación.
«Hay que determinar científicamente si las obras están provocando un desplazamiento de los cetáceos, una modificación de sus rutas habituales o una reducción del uso de este espacio protegido», insiste la organización.
Verdemar defiende que la protección legal de la ZEC Estrecho Oriental exige contar con información científica suficiente sobre los efectos de una transformación de esta magnitud en los ecosistemas y en las especies que dependen de estas aguas.
Por ello, la organización pide al Ministerio que aplique el principio de precaución y que, si finalmente se confirman impactos significativos, se adopten medidas preventivas y correctoras para garantizar la conservación de este espacio protegido.



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