Málaga celebra este año la vuelta a la calle de una joya del arte sacro del siglo XVIII que llevaba décadas apartada del culto. Se trata del templete que ahora preside el nuevo trono de Santa María de la Victoria, patrona de la ciudad, estrenado en 2025 tras un proceso de recuperación que ha devuelto la pieza a su función procesional original.
La hermandad dio luz verde al proyecto en un Cabildo General Extraordinario celebrado el 12 de junio de 2024. El objetivo era claro: recuperar el templete y que volviera a acompañar a la Virgen en sus salidas, tal y como ocurrió entre los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
Un templete con historia
La pieza no llegó a Málaga por casualidad. Fue el obispo Balbino Santos Olivera quien gestionó su traslado en 1945 desde la iglesia del ya desaparecido Convento de Santo Domingo de Archidona, un edificio religioso que había dejado de utilizarse para el culto. El templete, tallado hacia 1763, se concibió en su origen para presidir el retablo de la Virgen del Rosario. En años recientes había quedado reducido a expositor, empleado para mostrar la imagen durante la novena de 2019.
El templete fue tallado hacia 1763 y llegó a Málaga en 1945 procedente de un convento desaparecido de Archidona
La recuperación del conjunto se dividió en cuatro etapas. La restauración del templete original fue la primera, financiada con una ayuda de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, concedida en la convocatoria de 2021 de subvenciones para el arte sacro. El equipo Aetos Restaura, dirigido por Ángel Enrique Salvo Rabasco, se encargó de los trabajos.
Después llegó una segunda etapa, en la que se sumaron tres tallas también dieciochescas, costeadas gracias a las donaciones de hermanos, devotos y benefactores. Se trata de dos ángeles jóvenes del círculo castellano, fechados en la segunda mitad del siglo XVIII, situados a ambos lados del templete con una palma y una réplica del báculo de San Francisco de Paula, fundador de la orden de los Mínimos. A ellos se suma un ángel niño de estilo sevillano colocado en el frente, que porta un relicario con una piedra procedente de la Casa de la Virgen en Nazaret.

Las nuevas esculturas incorporan una reliquia con una piedra de la Casa de la Virgen en Nazaret
Remata el conjunto un marco tallado a juego con la decoración del templete, junto a cuatro elementos esquineros que sujetan la iluminación. Esos soportes de luz proceden de otra hermandad, la de la Sentencia, que cedió las piezas de su antiguo paso a Santa María de la Victoria; mantienen el estilo característico de los tronos de la ciudad, con racimos de tulipas rematados en pequeñas linternas. Se añadieron también recipientes ornamentales de nueva fabricación, inspirados en la platería dieciochesca.
El diseño y sus autores
La idea artística nació de Juan Antonio Sánchez López, catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Málaga, quien firmó el hilo simbólico de la pieza y trazó las líneas de los recipientes ornamentales, el relicario delantero y las linternas superiores; estas últimas toman como referencia el altar mayor de la Catedral de la ciudad.
Fue después Salvo Rabasco quien convirtió esas ideas en planos concretos, definiendo forma, armazón y remates decorativos. Completan el trono varias frases en latín y otros símbolos repartidos por el marco y las tallas, cuyo significado la hermandad prevé explicar más adelante.
Una imagen con siglos
Santa María de la Victoria es una talla de autor anónimo, realizada en madera policromada y estofada. Ostenta el patronazgo de la ciudad y de toda su diócesis por decreto del papa Pío IX, fechado el 12 de diciembre de 1867, y su día grande se conmemora anualmente cada 8 de septiembre en todo el territorio diocesano.
Fue coronada canónicamente el 8 de febrero de 1943, también a instancias de Balbino Santos Olivera. Con motivo de aquella coronación se encargó al escultor Adrián Risueño Gallardo una nueva imagen del Niño Jesús, que sustituyó a la que portaba hasta entonces y que la Virgen sigue llevando en la actualidad.



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