Lo que empezó como una broma entre directivos del sector tecnológico ha terminado por convertirse en uno de los principales puntos de encuentro más innovadores del ecosistema empresarial malagueño. Los Málaga Tech Games celebran este año su quinta edición con cifras récord y un crecimiento que refleja, en paralelo, la consolidación de la capital como polo tecnológico.
«Todo empezó en noviembre de 2021, cuando puse un tuit comentando que estaba muy bien esto de la Málaga tecnológica, pero que a ver cuándo nos juntábamos ‘startups’ como BeSoccer, Freepik o Uptodown para jugar un futbolín o hacer alguna competición», explica Bernardo Quintero, fundador de la empresa VirusTotal y coordinador de Google Málaga.
Según relató, la propuesta no tenía mayor pretensión que servir como punto de encuentro informal entre fundadores: «Aquello fue un tuit sin más intención, solo la de juntarnos de vez en cuando. Nos reuníanos los fundadores de esas startups y la cosa se fue un poco de madre». La conversación creció rápidamente: «Empezaron a contestar y al final se involucró el resto del personal de las empresas que estaban en ese hilo», añade.
Es un ejercicio de convivencia y deporte muy bonito entre todas las empresas de la Málaga tecnológica
Ese impulso derivó en la primera edición celebrada en 2022 y marcó el inicio de un crecimiento sostenido: «Empezó de forma súper casual, pero poco a poco ha ido creciendo y hoy ya es la quinta edición. Es un ejercicio de convivencia y deporte muy bonito entre todas las empresas de la Málaga tecnológica», concluye.
La edición de 2026 reunirá a más de 1.100 participantes procedentes de 22 empresas, el doble que en su arranque en 2022. La competición, que se celebrará los días 9 y 10 de mayo, cambia además de ubicación y se traslada al Colegio Los Olivos para poder asumir el incremento de actividad y logística. En total, la organización prevé la disputa de más de 1.200 partidos en un solo fin de semana.
De iniciativa informal a red de contactos
Más allá de la competición —que incluye disciplinas como fútbol sala, pádel, ajedrez, videojuegos o crossfit—, el crecimiento del evento apunta a una función menos visible pero relevante: facilitar relaciones entre empresas que, en muchos casos, compiten o colaboran en un mismo mercado.
Participan compañías de perfiles muy diversos, desde multinacionales como Google, Oracle o Ericsson, hasta firmas locales consolidadas como RavenPack, Plytix o Uptodown. La lista incluye también actores emergentes y divisiones especializadas como dayOne CaixaBank o el Vodafone Innovation Hub.
Este cruce de perfiles refuerza la idea de que los Málaga Tech Games funcionan como un espacio de networking alternativo, donde las jerarquías corporativas se diluyen en favor de relaciones más horizontales.
Un crecimiento con retos
El aumento de participación también plantea desafíos organizativos. Según datos de la organización, dos tercios de las disciplinas ya cuentan con categoría femenina, aunque el objetivo declarado es alcanzar la paridad en futuras ediciones, algo todavía pendiente en el sector tecnológico.
Desde el comité organizador insisten en que el evento no debe entenderse únicamente como una herramienta de ‘teambuilding’. La experiencia acumulada en estos cinco años sugiere que su valor reside en generar vínculos informales en una industria donde las relaciones suelen desarrollarse en entornos cerrados o altamente competitivos.
Cinco años después de aquel tuit improvisado, los Málaga Tech Games se han convertido en algo más que una competición deportiva. Son, en la práctica, un termómetro del grado de conexión —y también de madurez— del tejido tecnológico malagueño.



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