Un trágico suceso que le va a dar la vuelta a la precampaña como si fuese un calcetín. Si hasta esta misma mañana la vivienda estaba en el foco como tema estrella del 29-N, el accidente de Toledo ha entrado de lleno cambiando por completo la hoja de ruta de los partidos. Casi todas las formaciones han cancelado la agenda prevista para este miércoles. Vox ha sido la única formación que seguirá adelante con sus actos.
La colisión entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en la localidad toledana de Urda ha pillado por sorpresa a los jefes de campaña de las principales formaciones políticas. En las primeras horas del siniestro, la coordinación institucional y política está siendo la nota predominante en mayor o menor medida. En cambio, no todos se han sumado a la ola de prudencia.
Vox ha mantenido sus actos de campaña previstos este miércoles en Santander y Valladolid. Santiago Abascal ha manifestado este miércoles, rompiendo la línea del resto de líderes, su «absoluta rabia» ante lo sucedido cargando duramente contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Ha acusado al Ejecutivo de «destruir» las infraestructuras españolas: «La corrupción mata y el fanatismo ideológico mata». La nota discordante en medio de esta tragedia ferroviaria.
El debate sobre la inseguridad tendrá que esperar
El propio Alberto Núñez Feijóo se encontraba en Barcelona durante una entrevista para el periódico La Vanguardia, que ha interrumpido cuando se han conocido las primeras noticias del suceso. El líder de los populares se había desplazado a Cataluña para iniciar una ronda por varias ciudades con la intención de introducir la inseguridad como tema de debate para la campaña electoral. Algo que, por ahora, deberá quedar metido en un cajón. El suceso ferroviario lo está copando todo.
En la tarde de este miércoles, Alberto Núñez Feijóo no ha entrado a valorar «las responsabilidades políticas» porque «no es el día». El presidente del Partido Popular ha precisado que «es el momento del respeto a los muertos, los heridos y sus familias». En cambio, ha dejado entrever por dónde irá el argumentario en las próximas semanas exigiendo una «revisión completa independiente de toda la red ferroviaria». Un balón de oxígeno electoral para la derecha.
Aunque los partidos estén dejando aparcados los rifirrafes propios del periodo electoral, la crispación podría no tardar en volver. La extrema derecha no se ha subido al carro del consenso y la postura de los populares podría ir por el mismo camino tras el shock inicial del suceso. Aún queda un mes para las elecciones generales y todo puede cambiar. Probablemente, la derecha fijará los comicios como un referéndum por la gestión de los trenes.
La crisis de la vivienda podría quedar desdibujada
Una de las bazas del PSOE para remontar las encuestas y dar la sorpresa el 29 de noviembre era la vivienda. Pedro Sánchez convocó las elecciones en un caldo de cultivo de indignación social por la caída de los decretos, con el voto negativo de la derecha, aprobados por el Consejo de Ministros tras el desahucio de Maricarmen. Un clima favorable para la izquierda con la que pretende movilizar a sus votantes.
Además, el Presidente del Gobierno estaba desarrollando una estrategia para humanizar su persona bajando los debates al terreno de lo cotidiano. Así se ha podido apreciar en el eslogan ‹Con la fuerza de la gente›, el beso a su esposa Begoña Gómez o las chapas y camisetas que ha acostumbrado a vestir en cada mitin.
Una línea más desenfadada que podría quedar en quiebra ante el suceso de Toledo, que obliga a aportar un tono mucho más prudente y comedido, alejado del humor de la campaña. Al menos, por parte del PSOE cuya gestión de los accidentes va a cuestionar duramente la derecha.
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