Este domingo, la ultraderecha alemana (AfD) arrasaba en Sajonia-Anhalt con un 44% de los votos, doblando a los conservadores tradicionales de la CDU (18%). Ante esto, muchos se preguntan: ¿podría pasar algo parecido en España con Vox? La respuesta rápida es no. Aunque en política y en esta vida nunca se sabe y hay quienes ya hacían la traslación rápida pero a priori no parece tan sencillo traducir los resultados germanos en los españoles.
Aunque la derecha crece en ambos países y la inmigración marca la agenda en todos los ámbitos de la política, las reglas del juego entre Alemania y España son completamente distintas por tres razones.
Primero, el líder de la dercha en España es el PP. Mientras en Alemania AfD se ha «comido» a los conservadores, a nivel español el Partido Popular sigue duplicando a Vox en los sondeos (32,4% frente a 17,8%). Aquí el famoso voto útil de derechas se concentra en el PP.
En segundo lugar está lo que se ha dado en llamar el factor ‹Muro de Berlín›. El éxito brutal de AfD del 44% se da en la antigua Alemania Oriental (la del Este), una zona con un descontento histórico y social muy profundo desde la reunificación. En España no existe una fractura regional equivalente que impulse ese voto de forma tan radical, pese a que Vox tenga un buen caladero de votos en zonas de Castilla La-Mancha, Murcia, Andalucía o Extremadura.
¿Aislados o aliados?: En Alemania hay un «cordón sanitario» estricto: nadie pacta con AfD, lo que los convierte en el voto de la protesta pura. En España, el PP y Vox gobiernan juntos en muchas instituciones como por ejemplo la Junta de Andalucía , lo que normaliza a Vox como un socio político común y le quita ese aura de «partido antisistema».
En resumen, España y Alemania comparten los mismos debates (como la inmigración), pero el mapa político español está blindado. Mientras en Alemania la ultraderecha vuela sola, en España Vox necesita al PP si quiere sumar y gobernar.



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