La identificación de las víctimas del choque de trenes de Urda (Toledo) da un paso decisivo. Los forenses y los expertos de la Guardia Civil ya han puesto nombre a 56 de los 69 muertos que dejó el siniestro. El accidente ocurrió el pasado miércoles 28 de octubre en la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. Quedan 13 cuerpos por identificar y, según las autoridades, todos corresponderían a viajeros extranjeros.
El nuevo balance procede del Centro Integrado de Datos (CID), que lo ha hecho público a través del gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. El tribunal insiste en que el número oficial de muertos «sigue siendo de 69 personas fallecidas», para despejar dudas sobre otras cifras en circulación. También recuerda que este centro es «el único facultado por el Real Decreto 32/2009» para validar y comunicar el recuento. El CID se pone en marcha cuando una catástrofe causa numerosas víctimas.
Ya se ha identificado a los 54 fallecidos españoles. A esa lista se añaden dos extranjeros: uno de Francia y otro de Portugal.
Sobre los 13 que faltan, el CID confía en avanzar «en las próximas horas» y apunta a que se trata de personas que «serían de nacionalidad extranjera». Su identificación depende de la colaboración con las autoridades de sus países de origen. De hecho, el organismo tramita 13 avisos de desaparición llegados del exterior: cuatro de Estados Unidos, dos de Australia, dos de Japón y uno de cada uno de estos países: Argentina, Canadá, México, República Checa y Túnez.
Los 54 fallecidos españoles ya tienen nombre. Los 13 cuerpos que faltan por identificar corresponderían a pasajeros extranjeros
El golpe en Andalucía
Los dos trenes cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla. Uno era de Renfe y otro de Iryo, y entre ambos viajaban 538 personas. Por eso la tragedia golpea con especial dureza a Andalucía, que suma al menos 16 víctimas mortales según los recuentos difundidos este domingo. Sevilla, con seis, y Cádiz, con tres, son las provincias más castigadas. También hay fallecidos de Córdoba, Huelva, Granada, Jaén y Málaga.
Es el accidente ferroviario más grave de los últimos años en España. Supera incluso al de Adamuz (Córdoba), que el pasado 18 de enero causó 46 muertos.
Las familias, lo primero
De los 56 identificados, 51 familias ya han recibido la confirmación oficial. Corresponden a 33 hombres y 18 mujeres. Las cinco familias restantes conocerán el resultado «con la mayor celeridad posible».
El procedimiento es estricto. Ningún dato pasa a las cifras oficiales sin una «notificación personal y presencial a la familia». Hasta ahora, 36 cuerpos han sido entregados a sus seres queridos para que puedan despedirlos.
Huellas y ADN
Las tareas se concentran en los institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real. La gran mayoría de los casos, 52, se ha resuelto comparando huellas dactilares. De ese trabajo se encarga el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Los otros cuatro han exigido pruebas genéticas. Nueve especialistas del Instituto Nacional de Toxicología analizan el ADN post mortem de las víctimas. Al mismo tiempo, 27 guardias civiles toman muestras a los allegados que denunciaron la desaparición de un ser querido, para poder cruzar ambos perfiles.
52 de las 56 identificaciones se han logrado con huellas dactilares. Las otras cuatro han necesitado análisis de ADN
Según el CID, la labor se mantiene «ininterrumpidamente desde el miércoles con el mayor rigor y celeridad posibles».
Más de 60 profesionales
Detrás de cada identificación hay un amplio equipo que trabaja por turnos sin descanso. Lo forman más de 60 personas: forenses llegados de Toledo, Ciudad Real y Cáceres, médicas asesoras del Ministerio de Justicia y técnicos de autopsia de distintos puntos de España. Mientras esperan, cuatro psicólogas acompañan a las familias en las sedes judiciales.
El respaldo de la UME
La Unidad Militar de Emergencias (UME) también participa en el operativo. Según las fuentes oficiales, su apoyo logístico en Toledo y Ciudad Real es «esencial». Los militares ponen a disposición de los forenses los recursos para «facilitar la gestión de los fallecidos». Con ello agilizan tanto la identificación como la atención médico-forense.




Síguenos en redes






