Los Baños del Carmen empiezan a mostrar una imagen muy diferente a la habitual. Las obras para ampliar la playa y construir un nuevo espigón avanzan y ya son visibles desde distintos puntos de este enclave histórico de Málaga. La presencia de una gran excavadora naranja y el constante trasiego de camiones cargados de piedra caliza se han convertido en la estampa de estos últimos días, en los que la maquinaria trabaja para dar forma a una construcción que cambiará el litoral de la zona.
Uno de los elementos más llamativos es la prolongación del espigón, cuya estructura comienza a ganar terreno sobre el mar. Varios metros de avance permiten apreciar ya el trazado de esta infraestructura, sobre la que se ha habilitado un camino de grava para facilitar el desplazamiento de los vehículos y el movimiento de la maquinaria pesada. Los trabajos se desarrollan de manera progresiva, con la colocación de grandes bloques de piedra que servirán para consolidar la estructura.
Frente a la zona de actuación también destacan varios flotadores de color rojo que dibujan una curva sobre el agua. Se trata de barreras de antiturbidez, instaladas para contener la dispersión de sedimentos durante la ejecución de los trabajos. Su presencia cobra especial importancia en un proyecto que se desarrolla en el medio marino y que ha generado debate por sus posibles efectos sobre el entorno y la calidad del agua.
Una inversión de alrededor de cinco millones
La intervención cuenta con una inversión cercana a los cinco millones de euros y un plazo de ejecución previsto de nueve meses. El objetivo es ampliar considerablemente la superficie de arena disponible, que pasará de unos 2.700 metros cuadrados a aproximadamente 12.700. De esta manera, los Baños del Carmen dispondrán de una playa de mayor tamaño, con más espacio para los usuarios durante los meses de mayor afluencia.
Además de la ampliación del arenal, el proyecto contempla mejoras en los accesos peatonales y la adaptación de los espacios para facilitar el uso por parte de personas con movilidad reducida. Estas actuaciones buscan mejorar la accesibilidad y hacer que la zona resulte más cómoda para vecinos y visitantes.
Con las obras ya en marcha, la evolución del proyecto empieza a hacerse evidente. La previsión es que los trabajos estén terminados para el próximo verano, siempre que se cumplan los plazos establecidos. Hasta entonces, la maquinaria continuará trabajando en un espacio emblemático de Málaga que afronta una transformación destinada a modificar tanto su aspecto como su capacidad para acoger a los bañistas.
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