«Vamos evolucionando, pero todo va muy despacio». Con estas palabras, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, trasladó este domingo por la noche un mensaje de prudente optimismo sobre la evolución del mayor incendio registrado en la historia reciente de España. Aunque la situación ha mejorado y la mayoría de los frentes se encuentran contenidos, el fuego continúa sin estar controlado y las autoridades mantienen la máxima alerta ante el riesgo de reproducciones favorecidas por las adversas condiciones meteorológicas.
El incendio que afecta a las provincias de Madrid, Ávila y Toledo ha arrasado ya unas 77.000 hectáreas, una superficie equivalente a más de 108.000 campos de fútbol. Según explicó la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, el reparto de la superficie calcinada asciende a 50.000 hectáreas en Ávila, 25.000 en Madrid y 2.000 en Toledo.
Emergencia nacional en tres provincias
La magnitud del desastre ha obligado a declarar la emergencia nacional en las tres provincias. Además, cerca de 90.000 personas han tenido que ser desalojadas o confinadas como medida preventiva. Solo en Madrid permanecen evacuadas 29.609 personas de doce municipios, mientras que en Ávila han sido desalojados 25.087 vecinos de dieciséis localidades. En Toledo, las evacuaciones afectan a unas 5.200 personas.
Castellón, en vilo por el grave incendio de la Vall d’Uixó
A esta grave situación se suma el incendio declarado durante el fin de semana en la provincia de Castellón. El fuego originado en la zona de la Vall d’Uixó ha calcinado ya 6.500 hectáreas, con un perímetro de 48 kilómetros, y mantiene evacuadas a 16.000 personas de varios municipios, que no podrán regresar a sus viviendas al menos hasta la medianoche del lunes.
En conjunto, los incendios forestales registrados en España alcanzan ya las 153.000 hectáreas afectadas, una cifra que multiplica por seis la superficie quemada durante el mismo periodo del año anterior. Asimismo, las llamas mantienen cortadas 43 carreteras secundarias en las provincias de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, dificultando las labores de extinción y el acceso a numerosas zonas afectadas.
Los dispositivos de emergencia continúan trabajando sin descanso con el objetivo prioritario de consolidar la contención de los incendios y evitar que las altas temperaturas, el viento y la baja humedad provoquen nuevos focos que compliquen aún más una de las mayores tragedias forestales vividas en España.



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