Toda España centra la mirada en la ciudad autónomo tras la llegada de miles de migrantes. Las imágenes son más que llamativas, con una situación que ya es insostenible para el Gobierno ceutí. Los centros de acogida de menores están muy por encima de su capacidad y la Guardia Civil no puede contener las oleadas de personas que atraviesen la frontera. Pero, ¿qué ha cambiado para que se produzca este repunte?
La sentencia del Supremo que lo cambia todo
Una de las claves está en una sentencia del Tribunal Supremo dictada a principios de julio, que ha modificado la forma en la que pueden gestionarse las entradas irregulares por vía marítima. El Gobierno sostiene que esta resolución está siendo utilizada por las redes de tráfico de personas para fomentar nuevos cruces a nado desde Marruecos hacia Ceuta.
El pasado 8 de julio, el Tribunal Supremo fijó un criterio sobre las llamadas devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla. La resolución establece que el rechazo inmediato en frontera no puede aplicarse a las personas que llegan a nado a las costas de las ciudades autónomas.
Sin consecuencias inmediatas para quienes llegan por mar
Según el alto tribunal, este mecanismo solo puede utilizarse cuando el intento de entrada se produce superando los elementos físicos de contención fronteriza, como las vallas. En consecuencia, quienes acceden por vía marítima deben seguir el procedimiento ordinario previsto por la legislación de extranjería, con las garantías legales correspondientes.
La sentencia no impide las devoluciones, pero sí obliga a que estas se tramiten mediante el procedimiento legal establecido, en lugar de realizarse de forma inmediata en la frontera. De esta forma, aquellas personas llegan nadando a las costas de Ceuta tienen vía libre para entrar a la ciudad autónoma mientras se estudia su caso particular.
Marruecos y España coinciden en el papel de las mafias
El Ministerio del Interior considera que esta resolución ha sido aprovechada por las organizaciones dedicadas al tráfico de migrantes para difundir el mensaje de que acceder a Ceuta por mar dificulta una devolución inmediata. Así, estas organizaciones habrían incitado a miles de personas a cruzar a nado, poniendo en riesgo su propieda integridad. Marruecos sostiene esta postura y ambos países trabajan juntos para solucionar esta crisis «lo antes posible».



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