La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha cifrado en 2.100 los menores migrantes filiados en el sistema de acogida en Ceuta, ha detallado que 700 son niñas, «muchas de ellas de muy corta edad», y ha pedido «responsabilidad política» a las autonomías para trasladar a los menores a la Península.
«Es imposible que un territorio tan pequeño como Ceuta en un evento de esta magnitud pueda hacerse cargo de todo esto. Lo que debemos hacer es desatascar esta situación, de lo que nos hacemos cargo en el Gobierno en la parte que nos corresponde, pero la tutela de los niños en situación de desamparo por ley la tienen las comunidades autónomas», ha trasladado la ministra este sábado en una atención a medios en Córdoba, antes de participar en un encuentro de la Coordinadora Provincial de IU.
Rego ha señalado que aún quedan niños para afiliar y para incorporar en el sistema de acogida y que, en la medida de lo posible, es necesario trasladar niños y niñas a la Península. Para ello se ha desplazado una unidad multidisciplinar de apoyo a la infancia para las labores relacionadas con filiaciones y entrevistas con el objetivo de agilizar estos trámites que se deben hacer «de manera individualizada» según «exige el ordenamiento jurídico».
Por otro lado, ha apuntado que se están «iniciando los expedientes de aquellos niños que han manifestado que quieren volver con sus familias a Marruecos», unos procedimientos que requieren de «un tiempo jurídico» pues se trata de una reagrupación familiar. «Serán remitidos con carácter urgente en pocos días a Marruecos para comprobar que existe una estructura familiar», ha indicado la ministra.
«En el caso de niños que vienen de países en los que la relación es más fluida o hay respuesta por parte de su país de procedencia, la reagrupación familiar es mucho más ágil e inmediata», ha recordado la ministra, quien ha añadido que desde el 30 de julio se ha registrado un «número cuantioso» de expedientes de retorno de reagrupación familiar en Marruecos que «no ha recibido respuesta». Se trata de «niños y niñas que están huyendo de situaciones muy duras», que carecen de una estructura familiar y vienen «de estar en la calle».
Algunos de esos casos son «de niñas que huyen de violencia sexual o matrimonios forzosos», situaciones que la ministra Rego ha calificado como «muy extremas» y, por ello, ha hecho hincapié en la necesidad de «ser prudentes y garantistas» durante el proceso.

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