La vuelta ‹al cole› sigue y este martes le toca el turno a Ceuta. Tras un mes y nueve días de la entrada de más de 70.000 personas migrantes a través de la frontera de Marruecos –y de la permanencia de miles de ellos–, la ciudad vive una situación de excepcionalidad que marcará el regreso a las aulas de un total de 16.070 alumnos.
En este contexto, por la incertidumbre de las familias y el profesorado, se han puesto en marcha medidas de seguridad: se implementará la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas en las rutas de acceso a los colegios, además de vigilancia en el interior de los 29 centros educativos de la ciudad, según informó la semana pasada el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa.
Incertidumbre entre padres
Asociaciones de padres y estudiantiles ya han augurado absentismo de cara a los primeros días en las aulas, ante unas medidas que no contentan a todos ellos, que piden incrementar la seguridad en los centros educativos y que se aceleren algunas medidas, como las vallas perimetrales.
En la mañana previa a la ‹vuelta al cole›, una veintena de personas -entre padres y alumnos- se concentraban frente a uno de los colegios señalados, como el CEIP Ortega y Gasset separado en apenas unos metros de la explanada de 16.000 metros donde se van a ubicar a varios inmigrantes.
Miedo y absentismo
Vicky tiene una niña de 12 años, este martes comienza su primer curso en la Educación Secundaria Obligatoria –ESO– y «está en casa, acostada». Como ha explicado en una conversación con ‹Hoy por Hoy› –programa conducido por Aimar Bretos en Cadena Ser–, su hija se duerme a las 06.00 horas desde la entrada porque tiene «miedo».
«La normalidad nos llega de un día para otro porque ellos lo deciden, aquí no ha cambiado nada», ha criticado, al tiempo que ha cuestionado si «un vigilante privado para todo el colegio» es una medida de seguridad adecuada.
Relata que en su barrio se cruzan varios puntos frecuentados por personas inmigrantes y explica que en al ciudad es «inviable» que haya autobuses escolares, por los que los menores deben ir a clases o andando o en vehículos personales.
Los hijos de Cecilia irán a clase porque no les queda otra
Por su parte, Cecilia –en conversación con el citado programa– ha explicado que sus hijos sí van a ir a clases. No porque sienta que es seguro, sino porque no le queda otra: el mayor comienza Segundo de Bachillerato y no quiere perderse el primer día de clases y la pequeña irá porque es mejor que quedarse sola en casa.
Ella es autónoma y regenta una tienda de ropa. Dice que al ir y volver siente «miedo», razón por la que no quiere llevar a su hija. «No hay normalidad», sentencia.
Cabe recordar que en Ceuta hay menores migrantes que tienen derecho a la escolarización y, al no haberse resuelto su situación, no comenzarán las clases. Algo que será resuelto en «unas pocas semanas».
Regreso marcado por el Informe PISA
La ministra de Educación, Milagros Tolón, estará este martes en la ciudad para acompañar a las familias en la vuelta ‹al cole›.
El regreso a Ceuta en las aulas también estará marcado por los resultados de la última oleada del Informe PISA y por una nueva reducción de la ratio, que establece en torno a 20 alumnos por clase en la Ciudad Autónoma, una de las que más problemas presenta históricamente en cuestiones como calificaciones académicas bajas o abandono escolar temprano.



Síguenos en redes






