El Papa León XIV se ha reunido en la mañana de este lunes con los obispos de España en la sede de la Conferencia Episcopal Española, en el tercer día de su visita a nuestro país, y durante su intervención ha puesto el modelo evangelizador nacido en Granada como ejemplo para los desafíos de hoy.
El Papa ha introducido la cita al abordar uno de los retos más punzantes de la realidad eclesial española: esas «inmensas planicies castellanas», metáfora de la despoblación y del encuentro casi exclusivo con personas mayores o con trabajadores llegados de fuera.
Ha recordado que España ya afrontó en el pasado situaciones análogas y que, al tener que reconstruir su presencia, surgieron modelos de evangelización que después se exportaron a América.
El paradigma que escogió fue granadino. La Iglesia está llamada hoy, como entonces, a edificar una realidad nueva «a través del diálogo respetuoso y el uso de nuevos lenguajes, tal como hiciera el famoso santo alfaquí de Granada, fray Hernando de Talavera».
La referencia tiene hondo arraigo en esta Iglesia local. Fray Hernando de Talavera (c. 1430-1507), confesor de Isabel la Católica y primer arzobispo de Granada tras la conquista de 1492, impulsó una pastoral de cercanía con la población musulmana: aprendió árabe, quiso que sus clérigos se dirigieran a musulmanes y moriscos en su propia lengua e introdujo adaptaciones en la liturgia y el canto.
Los propios musulmanes de la ciudad llegaron a llamarle «el santo alfaquí». Esa cercanía le costó la persecución de la Inquisición, de cuyas acusaciones lo declaró inocente el papa Julio II en 1507.
La Archidiócesis de Granada mantiene abierta, desde 2017, una comisión histórica con vistas a una posible causa de beatificación.
Un puente hacia Santo Toribio de Mogrovejo
De ahí el puente que trazó León XIV hacia Santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima, «del que estamos celebrando el tercer centenario de la canonización» y al que presentó «precisamente como modelo de obispo en salida en un tiempo de misión y reorganización eclesial».
El Papa habló de la capacidad de «atesorar» y de «llevar -como hizo Toribio- la experiencia de Granada a América». Es decir, el método granadino del diálogo y de los nuevos lenguajes como semilla del impulso misionero que cruzó el Atlántico, señalan desde el Arzobispado de Granada.
La evocación tiene, además, una hondura biográfica: antes de su elección, León XIV fue obispo de Chiclayo (Perú) y conoce de cerca la herencia de Toribio, cuyo tercer centenario se conmemora este 2026 con años jubilares tanto en el Perú como en la archidiócesis de Valladolid, a la que pertenece Mayorga, su localidad natal.
La cita granadina se inscribe en una intervención más amplia, vertebrada por la metáfora del peregrino del Camino de Santiago.
León XIV invitó a aligerar el equipaje de «estructuras que no nos ayudan» sin renunciar al «inmenso patrimonio cristiano» de España ni al «Viático del peregrino» y pidió que ese patrimonio sea «siempre instrumento y oportunidad de diálogo».



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