La Audiencia de Granada ha condenado a dos años de prisión a un hombre que reconoció haber agredido sexualmente a una mujer a la que golpeó y encerró en su propio domicilio después de que ambos mantuvieran relaciones consentidas tras conocerse ese fin de semana.
La sentencia, que ya es firme tras un acuerdo entre las partes, le condena por amenazas, coacciones, agresión sexual y un cuarto delito leve de lesiones, por unos hechos que se remontan al 18 de junio de 2022.
La Sala considera probado que víctima y agresor se conocieron aquel sábado y decidieron marcharse al domicilio de ella, donde mantuvieron relaciones.
«Vas a ser mía para siempre, si me dejas te pego un tiro»
No obstante, el comportamiento extraño del acusado llevó a la mujer a pedirle que se marchara de su casa, toda vez que empezó a hacerle comentarios como «vas a ser mía para siempre» o «si vas por la calle y te mira un hombre, yo lo mato».
Pese a las reticencias de la víctima, el hombre permaneció en el inmueble provocando en ella «un sentimiento de temor y desasosiego así como de extrañeza ante lo insólito de la situación», según se desprende de la resolución.
Ya en la mañana del lunes, la mujer aclaró al acusado que no eran pareja y le exigió que se fuera del domicilio, pero este reaccionó de manera agresiva: «Es que yo te quiero, tú eres mi mujer, si me dejas te pego un tiro, yo no me voy a ir de aquí nunca», le espetó antes de zarandearla.
Se metió desnudo en su cama y la tocó pese a su «claro rechazo»
Ya por la noche se metió desnudo en su cama y, aunque ella optó por irse a dormir al sofá «para evitar cualquier tipo de contacto físico», él insistió en besarla y acariciarla, pese al «claro rechazo» de la víctima.
En la mañana del martes ella, le exigió la devolución de las llaves de su casa y su salida inmediata, pero él reaccionó violentamente propinándole un puñetazo en la cara y escupiéndole, mientras le decía: «No me voy a ir nunca, eres mía y si no, te doy metadona y te mueres tú y luego me mato yo».
Bofetada «de cariño»: quedan «muchas»
Llegó a decirle que esa bofetada era «de cariño y suave» y que le quedaban «muchas» a partir de ese momento, tras lo cual la llevó a la fuerza a la cama y le realizó tocamientos mientras la amenazaba. Finalmente el acusado se marchó, llevándose consigo las llaves y dejándola encerrada en su propio domicilio.
Ella pidió ayuda a través de una ventana, tras lo cual se personó en el domicilio una patrulla de Policía Local que alertó a los Bomberos para que pudieran abrir la puerta por la fuerza y prestarle auxilio. Ha sido condenado a dos años de prisión y tres de libertad vigilada y deberá indemnizar a la víctima en 2.430 euros por las lesiones y los daños morales causados.



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