En Granada ya no solo se habla de terremotos, se habla de miedo y preocupación. «Esto está afectando y seguramente vamos a necesitar psicólogos», confiesa Ana, una joven residente del Zaidín. Después de varios días de actividad sísmica, con dos terremotos de magnitud 4,8 y cientos de réplicas, los ciudadanos intentan recuperar la normalidad, pero la sensación de incertidumbre permanece.
El Zaidín conoce bien esta situación, ya que ha sido uno de los puntos de Granada donde los efectos de los terremotos se han dejado notar con mayor intensidad. Algunos edificios han sufrido grietas y desprendimientos de elementos de fachadas, una imagen que ha aumentado la preocupación entre quienes viven en ellos.
Pero el impacto va más allá de los daños materiales. Muchos vecinos reconocen que ahora están constantemente en alerta. Cualquier ruido, movimiento de un mueble o pequeño temblor puede hacerles pensar que vuelve a empezar. «Como no se puede predecir, vivimos con una tensión constante que nos afecta hasta los músculos», comenta Ana.
En los últimos días, algunos residentes han optado incluso por salir de sus viviendas y pasar parte de la noche en la calle o irse directamente de la ciudad. «Nos hemos ido a la casa de mis suegros fuera de Granada hasta que acabe esta situación», explica Alfonso, residente del Zaidín. «En mi edificio quedarán cuatro familias porque la mayoría han decidido irse por el temor», añade.
En el barrio, la preocupación se mezcla además con la incertidumbre sobre el estado de las viviendas o incluso del estadio Nuevos Los Cármenes (situado en la misma barriada). Y es que, a pocos días para que se dispute el encuentro ante el Mallorca, los técnicos se apresuran en evaluar todos los daños sufridos tras los sismos para confirmar que se cumplen todos los estándares de seguridad y que el duelo se puede llevar a cabo de forma completamente segura para todos los asistentes.
Este miércoles lo visitaron técnicos del Ayuntamiento y otros externos contratados por el Granada. Aunque el veredicto final se tendrá este jueves tras un segundo análisis llevado a cabo por los técnicos de La Liga.
Y de esta manera, los zaidineros tiene una nueva rutina: intentar hacer vida normal, pero con un ojo puesto en las paredes y otro en la puerta de casa.
Síguenos en redes







