La vida de la granadina Claudia Obregón no era muy distinta a la de cualquier otra estudiante de composición musical. Da clases a niños, se fue a Madrid para continuar su formación y, de vez en cuando, subía a sus redes algún que otro vídeo tocando el violín. «No empezó con ningún objetivo claro. Yo empecé subiendo vídeos porque sabía que se me daba bien lo de componer e improvisar, y lo demás fue surgiendo sin yo darme mucha cuenta», explica. Hasta que llegó la llamada del cantante Mora y todo cambió para ella. De repente, se vio junto al puertorriqueño sobre el escenario del Palau Sant Jordi, delante de miles de personas.
Con raíces en el Albaicín y un violín entre las manos, la granadina Claudia Obregón ha conseguido traspasar la pantalla y llevar su talento a grandes artistas. Violinista, cantante, pianista y compositora, la artista granadina comenzó subiendo vídeos sin un plan definido. Su música comenzó a hacerse viral en redes hasta llamar la atención de Mora, cantante, compositor y productor puertorriqueño y uno de los nombres más destacados de la música urbana latina. La gente compartía las versiones de Claudia, etiquetaba a los artistas originales y pedía verla sobre el escenario. Así llegó uno de los momentos que marcó su carrera: Mora la invitó a tocar como artista sorpresa en dos de sus conciertos.
Tocar con Mora en el Palau Sant Jordi no me lo esperaba y fue una experiencia que me abrió muchísimas puertas
Para Claudia, aquello supuso un antes y un después. «No me lo esperaba y fue una experiencia que me abrió muchísimas puertas», recuerda. También reconoce que fue entonces cuando empezó a ver que aquello podía convertirse en algo profesional. «A raíz de tocar con él, me empezaron a salir muchísimos más trabajos. Entonces ahí ya me empecé a darme cuenta de que lo que estaba haciendo sí que se podía considerar un trabajo», relata.
Colaboraciones con Rosalía, Saiko, Barei o Antony Z
Desde entonces, ni su violín ni su nombre han dejado de sonar. Su camino se ha cruzado con artistas como Saiko, Barei, Vera GRV, Las Migas, J Abecia o Antony Z, entre otros. También Rosalía se fijó en su trabajo, algo que Claudia lo vive como una motivación. «Nunca te vas a pensar que una Rosalía va a saber quién eres y que va a valorar lo que haces», asegura. Aun así, confiesa que le ha hecho más ilusión colaborar con aquellos artistas que ella escuchaba con frecuencia, como J Abecia, Saiko, Antony Zetta o Vera, porque formaban parte de su día a día.
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Pero detrás de cada colaboración no hay solo un vídeo viral. Hay una artista que compone, toca, canta y busca nuevas formas de contar su música. Claudia reconoce que lo que más ha cambiado en este tiempo han sido las oportunidades: «Ya no solo me salen oportunidades del violín, sino que me salen oportunidades de lo que yo quiero hacer, por ejemplo, de hacer bandas sonoras». Una de ellas fue la de la Fashion Week de Barcelona, ya que compuso música para el desfile de Hugo Boulard. Fue una pieza de 13 minutos que preparó durante varias semanas. Aunque Claudia ya estaba acostumbrada a trabajar en composiciones largas, nunca antes había creado una obra para un desfile ni nunca tantas personas habían escuchado una composición suya en un escenario de ese contexto.
Aunque el violín ha sido su carta de presentación en redes y escenarios, Claudia no quiere quedarse solo en las colaboraciones con este instrumento. Su objetivo es seguir creciendo como compositora y abrirse camino en la creación de bandas sonoras «Mi sueño sería componer música para bandas sonoras de películas», reconoce. Aun así, no se cierra a las oportunidades que puedan surgir, ya que quiere seguir cantando, tocar junto a otros artistas y dejar que la música la lleve también a lugares que todavía no imagina.
Granada como inspiración
En su camino musical, Granada sigue muy presente. La ciudad y el Albaicín forman parte de su identidad artística y de su forma de crear. Claudia reconoce que Granada le inspira desde pequeña por lo que esa raíz la plasma también en sus composiciones, como en ‹Yeserías›, una canción en la que Claudia expresa lo mucho que echa de menos Granada desde que vive en Madrid y su vínculo emocional con esta.
Con su música, Claudia busca transmitir emociones. No pretende que cada persona sienta exactamente lo mismo que ella al escuchar una composición, sino que cada oyente la haga suya, ya que lo importante para ella es que la música genera emociones en quien la escucha. «Yo quiero transmitir lo que estoy sintiendo en ese momento, si estoy componiendo algo más triste, quiero transmitir esa tristeza o si estoy componiendo algo más alegre, llegar a transmitir eso», explica. Para ella también es válido que quien la escuche lo interprete de otra forma.
Claudia espera seguir haciendo lo que le gusta, sin cerrarse a nuevas oportunidades. «Aunque tú quieras ir a un sitio y estés súper centrada en conseguir eso, te van a salir muchas otras cosas que te van a sumar para llegar a tu objetivo», asegura. Como le ha pasado a ella, esas oportunidades que han surgido por su camino han terminado por abrirle puertas y acercarle antes al lugar al que quería llegar.
De las redes a los grandes escenarios, Claudia sigue construyendo una carrera propia. Entre el violín, la voz y la composición, la artista granadina busca abrirse camino sin perder de vista lo que la ha traído hasta aquí: hacer música, colaborar con otros artistas y seguir contando su historia desde lo que ella compone.



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