En el Corpus de Granada, no todo se mide en música, casetas o atracciones. También se mide en vasos. Porque si hay algo que acompaña cada conversación, cada baile y cada reencuentro, es la bebida que cada uno elige para vivir la feria. Y cuando se pregunta a los granadinos y visitantes qué es lo que más están bebiendo estos días, la respuesta parece ser prácticamente unánime.
«Rebujito, sin ninguna duda», responde una joven mientras recorre el recinto ferial con un grupo de amigas vestidas de flamenca. A pocos metros, otro grupo coincide: «Es lo que más entra con este calor». La escena se repite una y otra vez a lo largo del ferial. Da igual la edad o el lugar de procedencia. Cuando llega la semana grande de Granada, el rebujito parece convertirse en un elemento más del paisaje. «La feria es rebujito», afirma con rotundidad una flamenca.
Para los que disfrutan de las fiestas, esta bebida es «lo mejor, lo más fresquito». Parece ser también uno de los momentos más ansiados de la feria incluso para visitantes, como un cordobés que acaba de llegar «y ya me he puesto a beber».
Parece que no hay Corpus sin un buen rebujito. La popular mezcla de vino fino o manzanilla con refresco de lima-limón y hierbabuena vuelve a coronarse como la reina indiscutible de la feria. Su éxito tiene una explicación sencilla. Es una bebida fresca, fácil de compartir y asociada directamente al ambiente de feria. Además, muchos aseguran que permite aguantar mejor las largas jornadas festivas que otras opciones más contundentes.
Otros favoritos
Sin embargo, el rebujito no está solo. Otros asistentes optan también por el tinto de verano o el Fernet, aunque otros prefieren «Larios 12, aunque procuro que haya poca tónica y más Larios 12». También los hay que no beben alcohol, y optan por el agua o refrescos para combatir las horas centrales del día, cuando las altas temperaturas aprietan con más fuerza.
Pero más allá de las preferencias personales, lo cierto es que las bebidas forman parte de la propia experiencia de la feria. Son la excusa para brindar, para compartir mesa o para iniciar una conversación con desconocidos que terminan convirtiéndose en compañeros de fiesta durante unas horas.
Cuando se trata de elegir la bebida que mejor representa el ambiente del Corpus, el consenso es prácticamente absoluto. El rebujito sigue siendo el rey indiscutible. No solo por su sabor o por su capacidad refrescante, sino porque se ha convertido en un símbolo de la feria. Una bebida que aparece en los brindis, en las fotografías y en las mesas de prácticamente todas las casetas.
Quizá por eso, cuando se pregunta a los granadinos qué sabor tiene el Corpus, la respuesta no se encuentra únicamente en los platos típicos o en el aroma de las casetas. También está en esos vasos que se levantan para celebrar una semana de encuentros, música y tradición.



Síguenos en redes

