Final feliz para Débora y su familia, que podrán continuar en la vivienda de Granada capital en la que viven de alquiler desde hace una década después de que el Sindicato de Vivienda de Granada haya logrado paralizar el desahucio que estaba previsto para este miércoles 21 de octubre. Débora junto a su marido y sus dos hijos, de tres y siete años, seguirán en el piso de la calle Horno de Abad tras lograr una suspensión cautelar del desahucio.
El Sindicato de Vivienda de Granada ha recibido este martes la notificación del juzgado de la paralización del desahucio de Débora. El recurso presentado por el sindicato, que incluía un informe de vulnerabilidad de esta familia, ha prosperado al amparo del Real Decreto de vivienda presentado por el Gobierno, que ha permitido cancelar la orden de lanzamiento del desahucio.
«Ahora mismo a Débora le han dado una suspensión cautelar que, según el nuevo real decreto, es de un año de suspensión y habrá que revisar su situación de vulnerabilidad», detalla a 101TV Nacho Martín, portavoz del Sindicado de Vivienda de Granada. «Entendemos que es un éxito para la clase trabajadora organizada, porque gracias a la ayuda de los abogados, de los psicólogos y de la gente que ha acompañado a esta familia también, hemos conseguido entre todos parar el desahucio», añade.
Esta paralización del desahucio de Débora también supone, según el portavoz del Sindicato de Vivienda de Granada, «una victoria de todas las personas que han estado saliendo a la calle en estas últimas semanas a manifestarse en las acampadas, a decir no al negocio de la vivienda». «Esto es un ejemplo de que si nos organizamos y luchamos por lo que verdaderamente creemos, podemos conseguir victoria», indica, aunque también apunta que «pese a que el real decreto está dando esta ventana de oportunidad de parar momentáneamente el desahucio de Débora, porque es una medida temporal, no está dando soluciones contra el negocio de la vivienda».
«Hay que seguir reclamando que las medidas y las legislaciones que salgan sean contra el negocio de la vivienda y contra el beneficio rentista porque si no, no vamos a conseguir solucionarlo. Tenemos que alegrarnos porque hemos conseguido que la familia de Débora se quede en su casa, pero no podemos bajar los brazos. Tenemos que seguir insistiendo en que el negocio de la vivienda sigue estando totalmente vigente en nuestro país, que los caseros, caseras y los rentistas siguen campando a sus anchas y tenemos que seguir haciéndole frente para conseguir que no solo se pare el de Débora, sino que se paren todos los desahucios», añade.
La lucha de Débora contra el desahucio
La granadina Débora Beas lleva una década viviendo con su familia en un piso de alquiler en el Centro de Granada, en la calle Horno de Abad, que se ha convertido en su hogar. En esa vivienda ha construido buena parte de su vida junto a su marido y sus dos hijos, de tres y siete años. Ahora, esta madre trabajadora de la limpieza se ha enfrentado a una dura situación, un desahucio que tenía fecha de lanzamiento: el miércoles 21 de octubre, y que, finalmente, ha sido paralizado gracias al recurso presentado por el Sindicato de Vivienda de Granada.
El piso en el que vive Débora forma parte de un bloque de 18 viviendas de la calle Horno de Abad. Ese domicilio completo era propiedad de una única persona que lo dejó en herencia a sus hijos y ellos «han empezado a especular», según el Sindicato de Vivienda de Granada. «El edificio contiene viviendas de uso turístico, apartamentos por habitaciones y otros directamente los han vendido. En el caso de Débora, los propietarios querían vender el piso, incluso trataron de hacer con ella dentro, pero ella se negaba a abandonar su casa», explican desde el sindicato.
La organización apunta que han existido «algunos problemas de pago del alquiler, pero hubo un entendimiento entre ambas partes, donde ella se pondría al día pagando dos meses en uno», sin embargo, ese acuerdo «no fue suficiente» y aseguran que la dueña «quería echarla y decidió no coger más dinero». «Débora está en una situación en la que no puede pagar porque la casera no les está aceptando el dinero. A partir de ahí, se le dice que ha cometido un impago y por eso fue el lanzamiento del desahucio», explican desde el Sindicato de Vivienda de Granada.
La única alternativa habitacional que le ofrecían a Débora las administraciones era un albergue y ella se negaba a ir allí con sus hijos porque «eso no es un hogar». Su lucha para continuar en su vivienda de alquiler en la que reside desde hace una década ha continuado con el apoyo del Sindicato de Vivienda de Granada, que presentó un recurso para frenar el desahucio que ha prosperado. Débora y su familia podrán seguir en su vivienda, al menos, un año más.
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