La tarde se va fundiendo con la noche y, junto a una de las casetas donde nunca se pone el sol, forman Elena, Ana María, María del Mar, Ana y Eva. Sonrientes y bien juntitas, para que salga bien la foto, no pueden esconder su emoción. «Es una semana muy bonita del año», exponen. Viven con entusiasmo los días grandes de la feria de Granada, aunque conscientes de que su llegada supone también que el Corpus 2026 se está apagando.
«Estamos muy felices, pasándolo muy bien entre todas, disfrutando», precisa Elena. «A mí, por lo menos, me encanta ver a todo el mundo arreglado y juntos. Diez de diez», señala Ana María, mientras que María del Mar, con su vestido de gitana, esboza una mueca alegre. «Tenía muchas ganas de vestirme, venir aquí y compartir un rato con la familia», profundiza. Su amiga Ana también luce la indumentaria tradicional, ella en tono oscuro, en uno de esos días que «todo granadino espera con ansia».
Junto a ellas, Encarni, Laura y Andrea, que, precisamente, tienen por tradición quedar para ir a la feria. «Todos los años venimos con los amigos y lo pasamos bien», apuntan. Rubén se asoma desde dentro de una caseta, vaso en mano. «Hay mucha gente, muy buen ambiente. Para mí, mucho mejor que la feria de Sevilla. Como la de Granada, no hay nada», expone. «Aparte de que se disfruta, el día acompaña y se está muy bien. Como el ambiente de los granadinos no hay nada. Yo no la comparaba con ninguna feria», indica. Su amigo Alfonso no puede hacer más que estar de acuerdo: «El ambiente que hay aquí, en ninguna feria».
Angy no oculta que vive estas jornadas fuertes «con mucha alegría». «Llevábamos todo el año esperando, así que teníamos muchas ganas. Además, no está haciendo mucha calor, así que estamos muy a gusto», ahonda. «Es una fiesta muy bonita que llena esta ciudad de luz y color», agrega su amigo Antonio. Edu, sin soltar su cerveza, va al grano. «Esto es una barbaridad, todo el día borrachos», resuelve.
Subida de precios: «Se nota la inflación»
Patricia y Rocío lo viven «con muchas ganas» y el deseo de «que no falte de nada». «¡Y el palito de ron de Motril tampoco!», apostillan. Julia asegura sentir «muchísma emoción», aunque entra en mood reivindicativo rápidamente. «La feria está muy cara. Esto no es nada nuevo, pero es así. Una tiene que hacer su previa en su casa. Se compra alcohol en su supermercado de confianza con sus descuentos y se viene para la feria», lamenta.
Juan, aunque a unos metros, le da la razón. «Es muy caro. Demasiado, demasiado caro. Vale dos euros más caro», se queja. «La feria de Sevilla ha subido los precios», bromea Paloma, a lo que Ángel adhiere que «se nota la inflación». «Al final, todos los años es lo mismo, lo que pasa es que el año pasado te dejabas 80 y este, pues 120 euros», desarrolla, mientras Laura, sonriente, concluye que «el rebujito está rico todos los años». Va a pedir otro, que ya será de los últimos de este Corpus 2026.



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