Lorena Velázquez, la maquinista granadina de Iryo que sobrevivió al accidente ferroviario de Urda, se ha situado en el centro de la actualidad tras conocerse las conversaciones que mantuvo con el centro de control de Adif en Atocha antes de la colisión. Según las grabaciones difundidas de lo ocurrido, la conductora comunicó en varias ocasiones que tenía problemas para completar «el procedimiento de reinicio del sistema de señalización» y que «continuaba detenida ante la señal de entrada de Urda».
La profesional, nacida y criada en Granada, cuenta con una trayectoria alejada inicialmente del sector ferroviario. Según publica ‹La Gaceta de Granada›, estudió Terapia Ocupacional en la Universidad de Granada y trabajó desde 2010 en el ámbito sociosanitario y en residencias de mayores. En 2022 dio un giro a su carrera para incorporarse a la primera generación de maquinistas de Iryo, después de superar las pruebas
Tras el accidente, fue trasladada al Hospital de Toledo para recibir atención médica. El medio citado señala que las pruebas de drogas y alcohol dieron negativo y que la maquinista se encontraba en buen estado físico, aunque recuperándose del impacto emocional. El periódico también ha transmitido el mensaje que trasladó a sus allegados a través de su estado de WhatsApp: «Estoy bien, pero voy a desconectar unos días».
Las advertencias antes de la colisión
Las grabaciones difundidas permiten reconstruir parte de las comunicaciones antes del siniestro. La primera incidencia se registró a las 08.36 horas, cuando el maquinista del AVE informó al centro de control de un fallo de transmisión por bloqueo parcial. Desde Atocha le indicaron que desconectara y volviera a conectar el sistema LZB para reanudar la marcha normal.
A las 08:41 horas, la maquinista de Iryo comunicó una avería similar y explicó que permanecía detenida ante la señal de entrada de Urda. Para después, recibir las instrucciones para reiniciar el sistema y reanudar la marcha. Durante la maniobra, la conductora volvió a advertir de las dificultades técnicas. «No me está permitiendo el tren realizar el sistema LZB, por eso estoy todavía detenida ante la señal de entrada»,
Pese a estas advertencias, las grabaciones apuntan a que se autorizó al AVE a circular a velocidad normal sin que constara la confirmación de que el procedimiento de reinicio hubiera concluido correctamente. En un principio, no se aplicó la limitación preventiva de 40 kilómetros por hora que correspondía en esas circunstancias.




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