Luca Zidane rompe con el Granada y ficha por el Leganés. El club rojiblanco comunicó la rescisión del contrato del guardameta, que se extendía hasta el final de esta campaña, poco antes de que la entidad pepinera anunciara su incorporación hasta 2027. El arquero puso fin de esta manera a su etapa en Los Cármenes, donde aterrizó en 2024, mientras el cuadro nazarí acecha al sevillista Alberto Flores para completar el arco.
Fueron 45 los encuentros que Luca Zidane disputó con la elástica del Granada, casi siempre discutido. En su primera campaña como rojiblanco, jugó 18 partidos entre Liga y Copa del Rey, todos ellos como titular, lastrado por dos lesiones que otorgaron protagonismo a Diego Mariño. En el último curso, con Astralaga como competencia, apareció en 27 ocasiones bajo los palos entre las dos competiciones, siempre en la foto inicial. Encajó en total 57 tantos.
Este verano, la incorporación de Raúl Lizoain cuestionaba la titularidad del hijo de Zidane, que finalmente acordó la rescisión de su contrato con la entidad rojiblanco. «Llegué con el objetivo de devolver al Granada a la categoría que, por ciudad y club, se merece, pero por desgracia no ha podido ser así», escribió el portero, que se despidió con buenos deseos para el conjunto granadinista. «Ojalá verlo pronto en la categoría que se merece», cerró su carta.
Lorran se complica
Ahora, firma por el Leganés, con el que tendrá que visitar Los Cármenes, mientras el Granada estrecha el cerco sobre Alberto Flores, que presumiblemente saldrá del Sevilla este verano tras despuntar en su filial durante las últimas cuatro campañas. En paralelo, el club rastrea el mercado con el objetivo de fichar a un extremo. El gran anhelo de la futurible directiva de la entidad -todavía en trámites para adquirir la mayoría accionarial- es Lorran Lucas, opción que desde el inicio se asumió compleja.
El Granada propuso al Flamengo una cesión con opción de compra, aun consciente de que debería pasar por caja. La oferta rojiblanca, según reportan medios brasileños, estaría muy lejos de las pretensiones del club al que pertenecen los derechos del futbolista, hasta el punto de considerarla casi insultante. La puerta, hasta que el bazar baje la persiana, no se cierra del todo, pero la operación se complica.
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