Pocos martes habrá en la historia mundial que se recuerden como el 11 de septiembre de 2001. Aquel amaneció como cualquier otro en la ciudad de Nueva York, pero terminó marcando un punto de inflexión, casi la efectiva delimitación entre el siglo XX y el XXI. Y quienes lo vivieron, aun en la distancia, lo mantienen en la memoria como si hubiera sido ayer.
A falta de un minuto de las ocho de la mañana, cuando despegó en el aeropuerto internacional Logan de Boston el vuelo 11 de American Airlines con destino Los Ángeles, nadie sabía que hasta 19 terroristas habían tomado el control de ese y otros tres aviones comerciales más, todos con origen en la costa este de Estados Unidos. En el aire, el secuestro se fue haciendo efectivo en cada una de las aeronaves a puñaladas. Uno de los pasajeros del primer avión, Daniel M. Lewin, murió presuntamente al tratar de evitar el desastre. Probablemente fue la primera víctima.
Los impactos
A las 8.46 horas, el primero de estos aviones se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center, el emblemático centro financiero de Nueva York, donde a diario trabajaban 50.000 personas. Parecía un accidente sin más, pero tres minutos después de las nueve de la mañana se confirmó que era mucho más. El segundo avión impactó a 950 kilómetros por hora y, con su explosión, expandió el temor en todo el mundo, que lo vio en directo y exclamó al unísono: La otra torre.
No era un objetivo aleatorio. Las Torres Gemelas eran el gran símbolo del poder económico estadounidense. Con su destrucción, Al-Qaeda, el grupo ejecutor del atentado, mandaba un mensaje al mundo entero. Otro de los aviones fue a parar a la sede del Pentágono, mientras que el cuarto se estrelló en un descampado.
Bush, de visita en una escuela
George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, se encontraba visitando una escuela de primaria de Florida, donde compartía un rato con los alumnos. Tras el primer impacto en el World Trade Center, fue avisado de lo que parecía ser un accidente. El segundo avión cambió la hipótesis. Se estrelló cuando estaba a punto de leer un cuento infantil a los niños, informado por su jefe de gabinete. El máximo mandatario norteamericano decidió continuar para no alarmar a los pequeños, aunque diez minutos más tarde abandonó el aula. Para entonces, todo el planeta ya había asistido a la masacre.
Se cumplen 25 años del atentado que cambió la percepción del propio terrorismo en el mundo entero. Casi 3.000 personas murieron en unos ataques que, por las primeras hipótesis que apuntaban al accidente, fueron retransmitidos en vivo. Millones de personas quedaron atónitas frente a la pantalla, sin saber que se abría una sucesión de guerras, estrategias antiterroristas y una amenaza que en pleno 2026 continúa vigente, aunque ya no es solo Al-Qaeda.
Las imágenes quedaron grabadas en la retina de todas ellas, incapaces de olvidar dónde estaban cuando se cometió el atentado contra las torres gemelas. Seguro que tú también lo recuerdas.



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