Nueva York volvió a mirar al cielo y sobre las aguas del puerto, 2.977 drones se elevaron para convertir la memoria en una imagen imposible de olvidar: las Torres Gemelas regresaron por unos minutos al horizonte de la ciudad, esta vez construidas únicamente con luz.
El espectáculo, bautizado ‹2,977 Lights Over New York Harbor›, dedicó cada una de sus luces a una de las personas que perdieron la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Las luces comenzaron formando una especie de espiral y terminaron dibujando las dos torres a escala arquitectónica.
La escena se convirtió en uno de los homenajes más visuales de los actos previos al 25º aniversario del 11-S, combinando tecnología y recuerdo en uno de los lugares más simbólicos de Nueva York.
El homenaje a los que entraron y no salieron
Entre las voces que participaron en la concepción del proyecto estuvieron familiares de víctimas, supervivientes y primeros intervinientes. También estuvo presente la memoria de los 343 miembros del FDNY que murieron durante los atentados, un número especialmente grabado en la historia de los bomberos de Nueva York.
El bombero retirado Tim Brown, que respondió a la emergencia del World Trade Center, participó en el diseño del homenaje. Para él, las luces también representan a sus compañeros fallecidos aquel día.
Las torres que volvieron a casa
Durante unos minutos, el skyline que cambió para siempre volvió a tener las dos torres. No eran edificios de acero y cristal, sino miles de puntos de luz suspendidos sobre el agua.
El espectáculo se presentó además en diálogo con el tradicional Tribute in Light, que cada año proyecta dos grandes haces de luz hacia el cielo de Manhattan. La nueva instalación quiso transformar esa tradición en una representación individualizada: detrás de cada luz había una vida. La música acompañó el homenaje, con obras de compositores como Philip Glass, Max Richter y John Adams, cuya pieza ‹On the Transmigration of Souls› fue escrita para las víctimas del 11-S.
Veinticinco años después, Nueva York no reconstruyó las Torres Gemelas. Las reconstruyó en luz. Y, durante unos minutos, volvió a hacer visible aquello que la ciudad se niega a olvidar.



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