El gran día, temido o esperado a partes iguales, ha llegado. El despertador vuelve a sonar, madrugón obligatorio, y los más pequeños se levantan con un nudo que entremezcla entusiasmo e inquietud. Andalucía vuelve al cole y los padres afrontan el regreso a la rutina. «Más que nervios, hay ilusión por empezar el nuevo curso», sostienen, mientras empiezan ya a preparar mochilas y forrar libros.
Los padres ya han comenzado a preparar esa vuelta a la normalidad. Adelantar poco a poco la hora de acostarse y recuperar los horarios habituales son algunas de las estrategias que están siguiendo las familias para facilitar la adaptación de los niños y las niñas. «La semana antes de empezar el cole ya empiezo a levantarla un poco antes», comenta la madre de una niña que va a comenzar el primer ciclo de primaria.
Un proceso que no es igual para todos. Algunos pequeños se acostumbran a la nueva rutina prácticamente desde la primera clase. «En uno o dos días se acostumbra» sostiene el padre de dos niñas que también es profesor de primaria. Otros, por su parte, requieren algo más de tiempo para volver a coger el ritmo. «Necesitamos una semanita para adaptarla porque intentamos que no sea algo inmediato», confiesa otro padre.
El sueño, los horarios de las comidas y, sobre todo, volver a madrugar son algunos de los aspectos que más cuestan al principio. «Levantarse temprano es lo más cuesta porque se sigue acostando tarde al principio», admiten, con mirada cómplice con los pequeños. Aunque ellos no piensan en eso aún -ya se quejarán más adelante-. Ahora lo que quieren es volver a «estar con los amigos», sonríe con confianza una niña a punto de empezar segundo de primaria.
-¿Crees que vas a poder con este curso?
-Sí, hombre. Si estudio y demás… -sostiene con seguridad-.
Las familias afrontan así los primeros días de curso con una mezcla de emociones. A los nervios propios de recuperar la rutina se suma la ilusión de comenzar una nueva etapa y la incertidumbre de cómo se adaptan a ella. «Aunque ya sabes lo que te vas a encontrar cada año trae cosas nuevas y nuevos retos», admite uno de los padres.
Por delante quedan ahora los primeros días de adaptación, hasta que los horarios vuelvan a estar completamente asentados y el sonido del despertador vuelva a formar parte de la rutina diaria de los hogares.



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