Los malos resultados de Andalucía en las últimas pruebas PISA vuelven a abrir el debate sobre el estado de la educación y sobre qué está ocurriendo dentro de las aulas. La comunidad se mantiene por debajo de la media española y europea en un contexto de descenso generalizado, pero para quienes trabajan directamente con profesores y alumnos las causas no pueden reducirse a una sola explicación.
Daniel Quijano, profesor de instituto y responsable de gestionar y diseñar la formación del profesorado de la enseñanza pública y concertada, y José Madero, presidente de la Asociación Sindical Docente (Asadian), coinciden en señalar un escenario cada vez más complejo para enseñar y aprender. Ambos apuntan a problemas de atención, motivación y comprensión, pero también a las condiciones en las que trabajan los docentes.
Para Quijano, uno de los principales problemas está en la pérdida de autoridad del profesor dentro del aula «la autoridad del docente es prácticamente ahora inexistente». A su juicio, esta situación dificulta mantener la disciplina y conseguir que los alumnos desarrollen el esfuerzo necesario para aprender.
Madero pone el foco en otro elemento como son las ratios. Considera que las aulas son demasiado numerosas para atender una diversidad de alumnado cada vez mayor, con diferentes niveles educativos y necesidades específicas, “si tú tienes 30 alumnos, es muy difícil que tú puedas atender de forma un poco más individual a cada uno de ellos», explica.
Falta de atención y poca capacidad de compresión
La falta de atención aparece como uno de los puntos en los que ambos diagnósticos se encuentran. Quijano relaciona el problema con el uso continuado de móviles, redes sociales y pantallas fuera de los centros educativos. Aunque el presidente de Asadian habla de una generación acostumbrada a la inmediatez, a contenidos muy breves y a recibir constantemente estímulos diferentes.
Según Madero, les cuesta mucho trabajo leer párrafos largos, «el resultado es una mayor dificultad para enfrentarse a textos largos, comprender enunciados complejos o mantener la concentración durante un periodo prolongado».
La inteligencia artificial y la poca motivación que tiene el alumnado
A esta transformación de los hábitos se suma la llegada de la inteligencia artificial. Quijano advierte de que los alumnos pueden utilizar estas herramientas para realizar trabajos que antes «exigían un proceso de lectura, escritura y razonamiento». Por eso considera necesario «cambiar las tareas y la forma de evaluarlas», obligando al estudiante a demostrar que realmente comprende lo que ha presentado.
La motivación es otro de los factores destacados, el presidente de Asadian considera que los alumnos saben que una prueba PISA no tiene una consecuencia directa sobre sus calificaciones y, por tanto, no siempre tienen motivos para realizar el máximo esfuerzo. «El alumnado es listo y sabe que cuando él hace una prueba de tipo PISA eso no le beneficia personalmente en absolutamente nada, pero sí que le requiere un esfuerzo», sostiene.
Los dos expertos también coinciden en que las familias tienen una parte importante de responsabilidad. Uno observa una menor implicación de algunos padres en el seguimiento de la vida escolar de sus hijos, mientras que Madero advierte de que el sistema educativo no puede solucionar por sí solo problemas relacionados con la desigualdad social.
La responsabilidad principal no es de los profesores
En cuanto a los profesores, ninguno de los dos sitúa en ellos la principal responsabilidad de los malos resultados. Quijano reclama una formación docente más práctica y específica, frente a cursos demasiado generales que pueden tener poco impacto en el aula. Madero considera que los docentes tienen herramientas y formación, pero les falta tiempo para atender individualmente a sus alumnos.
También coinciden en la necesidad de revisar algunos aspectos del sistema educativo. Madero cuestiona especialmente el actual modelo de evaluación, que considera excesivamente complejo, mientras que Quijano reclama revisar unos currículos que califica de «inabarcables» y, en ocasiones, difíciles de interpretar.
Soluciones para mejorar el rendimiento
Las soluciones que plantean pasan por mejorar las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza. Madero reclama reducir las ratios, mejorar las condiciones laborales de docentes y equipos directivos y reforzar la atención a la diversidad. Quijano apuesta por una «inversión cualitativa», con más recursos y profesionales, una revisión del currículo y la recuperación de la alianza entre familias y profesores.



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