El rotundo suspenso de Andalucía en las últimas pruebas de PISA ha puesto de manifiesto un evidente problema sobre la educación en la comunidad. Tras estos resultados, aparece la pregunta de ¿Qué ha fallado?. Hay varias respuestas correctas, ya que no se trata de un factor único. Una de ellas la desvela un estudio realizado por Quirónsalud, en Málaga. Éste afirma que hasta el 30% de los casos de fracaso escolar en España podría guardar relación con problemas de visión.
El 80% del aprendizaje les llega vía visual
El doctor José Manuel Sandoval, jefe del Servicio de Oftalmología del centro malagueño, explica que se trata de un aspecto especialmente relevante durante la infancia, ya que cerca del 80% del aprendizaje durante los primeros 12 años de vida se produce a través de la vía visual. Por ello, una alteración visual puede dificultar el aprendizaje sin que necesariamente exista una señal evidente de que el menor tiene un problema.
Entre las alteraciones más frecuentes durante la infancia se encuentran los defectos de refracción. La miopía, por ejemplo, dificulta la visión de lejos y puede hacer que el niño no distinga correctamente lo que aparece escrito en la pizarra. En el caso del astigmatismo, la visión puede aparecer borrosa o distorsionada a distintas distancias. La hipermetropía, por su parte, puede provocar que el menor tenga que realizar un esfuerzo adicional para enfocar objetos cercanos.
Estas molestias también pueden afectar al comportamiento y al rendimiento académico. La especialista en Oftalmología Infantil Ainsa Ibáñez explica que un niño que tiene dificultades para ver la pizarra, pierde con frecuencia el renglón al leer o acaba con dolor de cabeza después de estudiar puede comenzar a evitar determinadas tareas. Según la especialista, ese esfuerzo continuado puede generar frustración o problemas de concentración.
Síntomas de problemas de visión
Existen determinados comportamientos que pueden servir como indicios de una alteración de la visión. Entre ellos se encuentran acercarse demasiado a los libros, cuadernos, televisores o pantallas; entrecerrar los ojos para ver objetos lejanos; frotarse los ojos con frecuencia o inclinar la cabeza para enfocar.
También pueden ser señales de alerta perder habitualmente el renglón durante la lectura, sufrir dolores de cabeza después de estudiar, evitar las tareas que requieren visión de cerca o experimentar un descenso sin explicación aparente del rendimiento escolar.
Los especialistas recomiendan consultar igualmente cuando los ojos no parecen estar correctamente alineados o cuando el niño cierra habitualmente uno de ellos para mirar. La detección temprana cobra especial importancia en el caso de la miopía infantil. Una revisión permite corregir posibles problemas de visión, controlar su evolución y valorar, cuando sea necesario, medidas destinadas a ralentizar su progresión.



Síguenos en redes






