Son 30 años ayudando a las familias y a personas con Alzheimer y ahora la Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer de benalmádena (AFAB) se enfrenta a un nuevo desafío económico. La asociación teme no poder mantener su actual sede ante una subida del alquiler que plantea la dueña de la propiedad. Una situación que pone presión sobre las cuentas de una entidad que, como recuerda su presidenta María Cruz, depende de la organozación de eventos y de la colaboración de la ciudadanía para seguir adelante.
«Va a ser un alquiler que no vamos a poder soportar mucho tiempo», advierte la presidenta María Cruz. La renta actual asciende a 2.650 euros mensuales, que ya son difíciles de pagar para la asociación; y ahora la propiedad quiere elevarla hasta los 4.100 euros, el precio que considera su propietaria acorde al mercado. Ambas partes han mantenido conversaciones para intentar llegar a un acuerdo, aunque la asociación reconoce que el margen económico es limitado.
Un gasto imposible de asumir
El alquiler es solo una parte de los gastos que debe afrontar AFAB. A las mensualidades del local se suman las nóminas del equipo técnico, además de los suministros y el resto de costes necesarios para mantener la actividad diaria. La junta directiva realiza su labor de manera voluntaria, pero ese esfuerzo no basta para garantizar la sostenibilidad de la entidad.
«Nos nutrimos de hacer eventos, porque si no no podríamos subsistir», explica la presidenta, que insiste en que muchas familias creen erróneamente que la sede pertenece al Ayuntamiento. El local es privado y, aunque la asociación lleva años ocupándolo, ahora debe encontrar una fórmula que le permita asumir el nuevo escenario económico.
La alternativa de trasladarse tampoco resulta sencilla. El espacio actual dispone de baños adaptados y cumple los requisitos necesarios para desarrollar la actividad. «Encontrar otro local y acondicionarlo supondría un nuevo esfuerzo económico y organizativo», señala María Cruz.
La construcción de un centro para mirar al futuro
En medio de la incertidumbre, el proyecto del futuro centro vuelve a abrir una puerta a la esperanza. La asociación espera que pueda retomarse la construcción, paralizada por falta de financiación, tras el anuncio de una aportación de 900.000 euros de la Diputación y el Ayuntamiento de Benalmádena.
Cruz agradece esta financiación y pide que el proyecto avance sin convertirse en motivo de enfrentamiento político. «No utilicéis la asociación para hacer política», recalca, al recordar los años de lucha para hacer realidad unas instalaciones que considera fundamentales para atender a pacientes y familiares.
Una llamada a la colaboración
Hasta final de año, la asociación asegura tener cubierta la situación actual, pero el comienzo de enero plantea nuevas dificultades. Entre las opciones que se estudiarán figura consensuar con las familias una posible modificación de las cuotas, aunque la presidenta defiende que estas sean lo más reducidas posible.
Su mensaje es claro: mantener las puertas abiertas requiere el compromiso de todos. «La asociación hace un trabajo diario con muchísimo esfuerzo, amor y todo lo que hacemos es para ellos», recuerda. Y lanza una petición para proteger la labor de quienes conviven con la enfermedad: que AFAB pueda seguir centrada en lo esencial, cuidar a los pacientes y aliviar la carga de sus familias.
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