Antes de plantar la sombrilla, extender la toalla o lanzarse al agua, hay un gesto que este verano empieza a ganar protagonismo en algunas playas de la Costa del Sol: mirar el solmáforo. No regula el tráfico ni organiza el paso de peatones. Su misión es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, importante: avisar de la intensidad de la radiación ultravioleta para que cada persona sepa cuánto riesgo corre al exponerse al sol.
La idea parte de una realidad conocida por los dermatólogos: la radiación ultravioleta no siempre se percibe. Puede soplar el viento, haber algunas nubes o incluso no hacer un calor sofocante, pero los rayos UV seguir alcanzando niveles muy elevados. Y ahí es donde entra en juego este dispositivo.
Cinco colores, un mensaje claro
El funcionamiento es tan intuitivo como el de cualquier semáforo. El verde indica un riesgo bajo; el amarillo, moderado y además de echarse crema solar se recomienda llevar gorra y gafas de sol; el naranja, alto; el rojo, muy alto, por ello es recomendable el uso de ropa apta para las altas temperaturas; y el violeta, extremo. Basta una mirada para saber si es un buen momento para tomar el sol o si, por el contrario, conviene buscar una zona de sombra, reaplicar el protector solar o evitar una exposición prolongada.
El objetivo no es prohibir disfrutar de la playa, sino ofrecer información útil y comprensible para reducir el riesgo de quemaduras y prevenir enfermedades relacionadas con la exposición solar, como el cáncer de piel o el envejecimiento prematuro.
Tecnología al servicio de la prevención
Los solmáforos miden la radiación ultravioleta en tiempo real y convierten un dato técnico, difícil de interpretar para la mayoría de la población, en una señal visual al alcance de cualquiera. Es una herramienta especialmente útil para familias con niños, personas mayores y turistas que, en muchas ocasiones, desconocen la intensidad del sol en determinadas horas del día.
Los especialistas recuerdan que, incluso cuando el cielo está cubierto, hasta el 80% de la radiación ultravioleta puede atravesar las nubes. Por eso, consultar el solmáforo puede ser tan importante como comprobar el estado del mar.
Primeros pasos en la Costa del Sol
La iniciativa ya ha comenzado a implantarse en la Costa del Sol. Benalmádena ha sido uno de los primeros municipios en instalar una veintena de solmáforos distribuidos por todo su litoral, desde Carvajal hasta Fuente de la Salud. También pueden encontrarse en zonas como Santa Ana, Malapesquera o La Viborilla. Todo ello con el objetivo de informar tanto a residentes como a visitantes durante los meses de mayor afluencia.
Si la bandera indica cómo está el mar, el solmáforo hace exactamente lo mismo con el cielo. Y quizá, dentro de poco, mirar ambos antes de bajar a la arena se convierta en una costumbre tan habitual como llevar la toalla o la crema solar.



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