La Chiquita volvió a emerger del Mediterráneo. Y de esta forma, el municipio malagueño de Benalmádena da comienzo a las fiestas de la Virgen del Carmen, que se celebran en la segunda quincena de julio. Como cada verano, un grupo de buzos descendió hasta la gruta submarina, donde la pequeña imagen permanece durante todo el año. Allí comenzó un recorrido cargado de emoción y simbolismo.
La Virgen fue rescatada del fondo marino y acompañada a nado hasta la playa de Malapesquera. Mientras, decenas de embarcaciones formaron un cortejo en la bahía, entre sirenas, aplausos y la mirada de cientos de vecinos. Una tradición única en la provincia de Málaga: se trata de un rito que une fe, mar y sentimiento marinero y que vuelve a convertir la costa de Benalmádena en el escenario de una de sus estampas más reconocibles.
Los vecinos la recibieron en tierra
Ya en tierra, la Chiquita fue recibida por vecinos y fieles antes de iniciar su recorrido hasta la Capitanía del Puerto Deportivo. Allí permanecerá hasta el esperado encuentro con la Virgen del Carmen, uno de los momentos más emotivos de estas celebraciones.
La Emersión de la Chiquita sigue consolidándose como una de las citas más singulares del verano andaluz. Un reconocimiento que quedó reforzado el pasado año, cuando la Diputación de Málaga la declaró Fiesta de Singularidad Turística Provincial. Una tradición que ha sabido mantener su esencia. Y que, un año más, volvió a demostrar que Benalmádena vive el mar como parte de su identidad.



Síguenos en redes





