Los esperados diques de estabilización para las playas de Marbella y San Pedro de Alcántara han superado uno de los principales obstáculos de su largo recorrido administrativo: la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable del Ministerio. Sin embargo, las obras siguen sin fecha. Los equipos técnicos de la Demarcación de Costas trabajan ahora en adaptar el proyecto constructivo original a los condicionantes medioambientales que exige esa declaración, un trámite obligatorio que debe completarse antes de que pueda licitarse la construcción.
Años de cruce de acusaciones
El debate sobre los diques en Marbella no es nuevo. Desde hace varios veranos, el Ayuntamiento —gobernado por el Partido Popular— y la Subdelegación del Gobierno en Málaga se han cruzado acusaciones sobre quién es responsable de los retrasos y quién debe actuar. La administración local ha reclamado reiteradamente una solución definitiva al Estado, mientras que la administración central ha señalado en distintas ocasiones deficiencias en las infraestructuras de saneamiento municipales como un factor que condiciona la gestión del litoral.
El resultado es un conflicto institucional que se repite con cada temporal, cuando la pérdida de arena vuelve a poner el problema en el centro de la agenda política y mediática.
Por qué se necesitan los diques
La erosión del litoral marbellí responde a una dinámica estructural: los temporales de poniente arrastran sistemáticamente los sedimentos, reduciendo la anchura de las playas cada invierno. Sin una infraestructura que frene ese movimiento natural de la arena, las actuaciones de reposición son soluciones temporales que deben repetirse año tras año.
Los diques o espigones de estabilización actúan como barreras que retienen el sedimento e impiden su desplazamiento, permitiendo que los arenales recuperen y mantengan su anchura de forma estable. Este tipo de infraestructura es la solución técnica habitual en tramos de costa con problemas crónicos de erosión.
La presión ciudadana
A la disputa entre administraciones se ha sumado en los últimos tiempos la movilización de plataformas ciudadanas que exigen una actuación más rápida. Estos colectivos han organizado iniciativas públicas para reclamar los espigones, generando un nuevo frente de presión sobre ambas administraciones y avivando el debate político local sobre las causas reales del retraso.
Arena provisional mientras llegan las obras
Con las obras definitivas aún pendientes de tramitación, Costas mantiene operaciones de emergencia para paliar los daños de los últimos temporales. En la actualidad, la maquinaria trabaja en el litoral marbellí para aportar 16.000 metros cúbicos de arena en las zonas más afectadas: Guadalmina, San Pedro de Alcántara y el sector de Artola-Las Cañas. El material procede de trasvases de sedimento acumulado en otros puntos del litoral, como Cabopino, donde las borrascas han depositado excedentes en los últimos meses.



Síguenos en redes

