Como cada 8 de septiembre, los cofrades malagueños acudieron a la cita con su Patrona, la Virgen de la Victoria, que después de más de dos semanas en la Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, regresó en procesión hacia su Santuario, situado en el barrio de la Victoria. Con esta salida señalada por el fervor y devoción hacia la imagen del siglo XV da comienzo el curso cofrade tras un mes de agosto sin actividad al margen del traslado de la Virgen hacia la Catedral el pasado 23 de agosto.
La jornada comenzó mucho antes de la salida procesional con una serie de actos programados en la mañana del martes. A las 11.00 horas, la Banda de Música Miraflores Gibraljaire realizó un pasacalles desde el Paseo del Parque hasta la calle Larios. Una hora después, también por las calles del centro, tuvo lugar un desfile de mujeres vestidas de mantilla y grupos de baile con trajes regionales. A las 11.30h, comenzó la solemne Misa Estacional en honor a Santa María de la Victoria en el interior de la Catedral, y al termino de la misma se celebró la tradicional ofrenda floral a la Virgen en la Plaza del Obispo seguido de cantes y bailes malagueños.
La procesión arrancó a las 19.30h desde el Patio de los Naranjos. La Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga abrió la extensa comitiva, integrada por representantes de las hermandades de pasión y gloria de la ciudad, así como las instituciones políticas y eclesiásticas, y asociaciones y autoridades civiles y militares. En mitad del cortejo, integrado también por hermanos de la cofradía y devotos de la Patrona, se situó la Banda Municipal de Málaga, mientras que el trono de la Virgen contó con el acompañamiento musical de la Banda de Música Maestro Eloy García de la Archicofradía de la Expiración.
Con una petalada, la Patrona de Málaga abandonó la Catedral, donde había permanecido para la celebración de una Novena en su honor que arrancó el pasado 30 de agosto. Como no podía ser de otra manera, la procesión comenzó con la marcha ‹Málaga a su Virgen de la Victoria›, compuesta por Ginés Sánchez Torres en el año 1993. Justo delante del trono acompañaba el obispo monseñor José Antonio Satué, participando por primera vez en la celebración desde su llegada a la diócesis el 13 de septiembre de 2025.
Desde el pasado año, la Virgen de la Victoria figura sobre un trono dorado con un templete del siglo XVIII que se fue restaurado para volver a procesionar como lo hizo entre las décadas de los 50 y los 80. El conjunto se completó con un nuevo cajillo diseñado por Juan Antonio Sánchez López y los arbotantes del antiguo trono del Señor de la Sentencia.
Fervor, devoción y decenas de ofrendas
La Virgen de la Victoria avanzó por la Plaza del Obispo ofreciendo una estampa inigualable en el lugar donde pocas horas antes se había realizado una ofrenda floral en su honor. Este tipo de actos se sucedieron durante todo el recorrido en varias ocasiones, muestra de la importancia de la Patrona en la vida cofrade y religiosa de la ciudad.
A su llegada a calle Larios, la Banda de Música Maestro Eloy García de la Archicofradía de la Expiración interpretó la Salve Marinera ante una representación de la Hermandad del Carmen de Huelin. Dicho acto representa la unión entre dos devociones centrales en Málaga, la Virgen del Carmen y la Virgen de la Victoria, que marcan el principio y el final del verano malagueño, respectivamente.
Gran parte de las representaciones institucionales, políticas y civiles, así como la Banda Municipal de Málaga, permanecieron en el cortejo hasta la Plaza de la Constitución, donde la extensión de la comitiva se redujo. Sin embargo, continuaron los hermanos y las representaciones de numerosas cofradías, así como un gran número de público formado por malagueños y curiosos que se acercaron a contemplar la procesión.
El cortejo discurrió por el entorno de la Plaza de Uncibay y calle Casapalma hasta alcanzar la calle Madre de Dios, donde aguardaba uno de los momentos más señalados del recorrido. A la altura de la Hermandad del Rocío de La Caleta, donde se interpretó una adaptación del ‹Ave María› de Giulio Caccini para flauta y tamboril, al estilo rociero.
Ya en su barrio, la Virgen discurrió por la calle Victoria, donde como es tradición, tuvo lugar una gran petalada acompañada de bailes regionales para amenizar los últimos metros del recorrido. La Patrona llegó al Santuario de la Victoria poco antes de la medianoche, dando por finalizada una de las grandes citas del calendario cofrade malagueño.



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