Este domingo, 1 de noviembre, llega el Día de Todos los Santos. Como marca la tradición, miles de familias llevarán flores para honrar a su difuntos. Una fecha señalada para que la Floristería Conchi, una de las más históricas de Málaga, lleva 60 años preparando los ramos y centros que acompañarán el recuerdo de muchos malagueños.
Mari Carmen, la actual dueña de la floristería, trabaja desde el pasado lunes con más de 80 encargos. Durante esta semana, el negocio se convierte en un auténtico punto de reunión familiar donde sus hijas y nietos acuden para echar una mano con los preparativos. «Yo vengo aquí a ayudar a mi abuela con la caja y mi madre viene también para colaborar con los pedidos», explica el nieto de la propietaria.
Semanas antes del 1 de noviembre, el establecimiento empieza a recibir encargos no sólo de Málaga capital, sino también de pueblos cercanos. Sin embargo no es hasta esa misma semana cuando Mari Carmen empieza con las elaboraciones. «Entro a las nueve de la mañana y hasta las ocho de la tarde no paro de hacer ramos, y así todos los días», cuenta la dueña del negocio.
Las ventas marcan la transformación del comercio
Para una de las floristerías más antiguas de la capital, la evolución del sector es evidente. El cambio se nota no solo en las formas de venta, sino sobre todo en el volumen de flor tradicional que se despachaba antes. El nieto de la fundadora ha señalado que en la época que trabajaba su abuela «se vendían hasta 2.000 crisantemos» para el festivo y ahora «no se distribuyen ni 30».
La actual es la tercera generación a cargo del negocio floral, el único que se mantiene en las inmediaciones del histórico cementerio de San Miguel. La abuela materna del propietario comenzó vendiendo flores en una casa casa mata cerca del local actual. Fue ella quien vendió su propio piso para comprar el establecimiento que ya lleva más de 60 años de actividad ininterrumpida. El negocio pasó a su hija y desde hace más de cuatro décadas, Mari Carmen y su marido mantienen viva esta emblemática tienda malagueña.
Trabajo hasta el último día y un futuro incierto
Aunque las peticiones para este festivo son cada vez más variadas, hay flores clásicas que no fallan, como los claveles. Además, en esta floristería no existen fechas límite para encargar. «Yo no digo que no aunque sea el mismo día, mientras tenga lo que me piden, sigo haciendo pedidos», asegura Mari Carmen.
Floristería Conchi conserva una larga trayectoria que aunque sigue con fuerza, afronta un futuro incierto. Mari Carmen se jubilará en dos años y, a pesar de que el negocio siempre ha pasado de padres a hijos, la continuidad con una cuarta generación está en el aire: «No sabemos lo que va a pasar, mis hijas tienen sus trabajos y no se pueden hacer cargo», afirma la florista.




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