Hileras de asientos libres y ni un pasajero a la vista. Así viajaba este sábado un convoy de Alta Velocidad de la compañía francesa Ouigo entre Madrid y Barcelona, según el vídeo que la corresponsal televisiva Almudena Ariza ha difundido en redes sociales. «Hacía mucho que no se veía un tren así», lamenta la periodista, que interpreta la escena como el reflejo del temor que se ha instalado entre los viajeros tras la tragedia ferroviaria del pasado miércoles.
«A las familias de las víctimas, mucho amor y mucha fuerza en estos días tan duros», dice la periodista de RTVE que hace uso del dicho aquel de una imagen vale más que mil palabras. El tren vive su gran crisis de reputación en España, un momento del que tendrá difícil salir en tiempo.
Aunque Ariza habla de un AVE a secas, el tren de la grabación pertenece a Ouigo, la filial de bajo coste de la ferroviaria pública francesa SNCF. La compañía atraviesa su propio conflicto. Sus maquinistas, unos 100 según el sindicato Semaf, habían convocado seis jornadas de huelga entre finales de octubre y diciembre, que coinciden con los puentes de Todos los Santos, la Almudena y la Constitución.
El sindicato acusa a la empresa de cubrir sus necesidades organizativas a costa del descanso de la plantilla, mientras que Ouigo sostiene que cumple el convenio colectivo firmado en 2024. Los maquinistas, tanto de la compañía pública Renfe como de las privadas Ouigo e Iryo, han denunciado condiciones precarias en los últimos tiempos.
La convocatoria se anunció a principios de octubre y no guarda relación con el siniestro, pero el choque de Urda ha agravado sus efectos. Después de que la Audiencia Nacional suspendiera de forma cautelar los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes, Ouigo canceló todos sus trenes del viernes 30 de octubre y del lunes 2 de noviembre. La medida deja sin servicio 40 trenes y afecta a unos 20.000 viajeros en pleno puente.
El mensaje de los vagones vacíos
Ariza, acostumbrada a contar tragedias desde zonas de guerra y catástrofes, ha necesitado esta vez solo unos segundos de vídeo para resumir el momento: un tren que sigue funcionando, pero que se ha quedado sin pasajeros.
El vagón vacío que muestra Ariza puede responder a varias causas a la vez: el temor tras el accidente y la incertidumbre que dejan los paros en pleno puente. Juntas dibujan el peor otoño para el tren de alta velocidad en España desde su llegada en 1992




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