Málaga recibe este fin de semana una visita que no se ve todos los días. El «Juan Carlos I», el barco más grande con el que cuenta la Armada Española, quedará amarrado en el Muelle Adosado de Levante (ADL) y permitirá que cualquier persona suba a bordo para recorrerlo por dentro.
Se trata del buque insignia de la flota y del mayor navío militar levantado por completo en astilleros españoles. Su paso por la capital de la Costa del Sol incluye dos jornadas abiertas al público, pensadas para que vecinos y turistas descubran cómo es y para qué sirve una de las piezas clave de la defensa nacional.
Dos días para subir a bordo
El horario es reducido, así que conviene organizarse. El sábado 7 de noviembre, el acceso estará habilitado de 15.30 a 18.00 horas. El domingo 8 de noviembre, la visita se traslada a la mañana, de 10.00 a 13.00 horas.
Las visitas se podrán hacer el sábado de 15.30 a 18.00 horas y el domingo de 10.00 a 13.00 horas en el Muelle Adosado de Levante
Fuera de esas franjas no habrá posibilidad de entrar. Durante su estancia, el navío será además uno de los grandes reclamos del puerto malagueño, visible desde buena parte del frente marítimo de la ciudad.
Un barco con cuatro funciones
La principal característica del «Juan Carlos I» es que no sirve para una sola tarea. En la terminología de la OTAN se le identifica como LHD, siglas en inglés de Landing Helicopter Dock, y está preparado para cambiar de cometido según lo que se necesite en cada momento.
Puede actuar como barco de desembarco, trasladando tropas y vehículos desde el mar hasta la costa. También funciona como pista flotante para aviones y helicópteros. Sirve, además, como centro desde el que dirigir operaciones militares. Y, en cuarto lugar, puede desplegarse para ayudar a la población en emergencias humanitarias o tras grandes catástrofes.
Las cifras del gigante
Sus dimensiones explican el interés que despierta. El buque desplaza 26.000 toneladas y mide 231 metros de largo, lo que equivale a más de dos campos de fútbol puestos uno detrás de otro. De ancho alcanza los 32 metros.
Para que todo funcione hacen falta 295 personas, que forman su tripulación habitual. Esa cifra crece de forma notable cuando el barco embarca tropas para una misión concreta.
Con 231 metros de largo, el «Juan Carlos I» supera la longitud de dos campos de fútbol y necesita 295 tripulantes para funcionar a diario
Aviones y helicópteros
Su cubierta de vuelo es uno de los espacios más llamativos. Cuando participa en desembarcos, el barco es capaz de llevar hasta 30 aeronaves, entre helicópteros medianos, como los NH-90, y otros de gran tamaño, como los Chinook.
Si ejerce de portaaviones, la configuración cambia: admite entre 10 y 12 cazas Harrier AV-8B, acompañados por una cantidad parecida de helicópteros.
Rota y San Fernando, su casa
El «Juan Carlos I» tiene una marcada vinculación con Andalucía. Su base está en Rota (Cádiz), y los infantes de Marina que suele llevar a bordo proceden con frecuencia del Tercio de Armada, con sede en San Fernando, también en la provincia gaditana.
El buque tiene su base en Rota y suele embarcar a infantes de Marina del Tercio de Armada, con sede en San Fernando (Cádiz)
Entre tripulación y tropa, el navío puede transportar hasta 1.500 personas. Para llevarlas a tierra utiliza lanchas de desembarco LCM, que salen de un dique situado en la popa que se inunda para dejarlas navegar. En sus bodegas caben también vehículos blindados y carros de combate Leopard.
La escala en Málaga ofrece así una ocasión poco frecuente de conocer de cerca un barco que habitualmente opera lejos de la vista del gran público, sin necesidad de desplazarse hasta la bahía de Cádiz.
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