La memoria de Jesús Saldaña sigue muy presente entre sus compañeros de profesión. El joven cardiólogo malagueño, fallecido en el accidente ferroviario de Adamuz el pasado enero, ha recibido un nuevo homenaje de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que ha creado unos premios con su nombre para reconocer el talento investigador de los residentes de esta especialidad.
La entrega de los galardones, celebrada durante el Congreso SEC26, ha dejado uno de los momentos más emotivos de la cita, con una sala puesta en pie para dedicar varios minutos de aplausos a su recuerdo.
María Anguita y José Herrera-Flores han sido los profesionales reconocidos en esta primera entrega de los Premios Jesús Saldaña, un homenaje que busca prolongar su legado entre las nuevas generaciones de cardiólogos. Al acto han asistido familiares del médico malagueño y Raúl Moreno, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz, donde Saldaña completó su residencia hasta septiembre de 2025 antes de incorporarse como adjunto. A través de las palabras de sus seres queridos, la profesión ha recordado a un compañero cuya trayectoria científica y vocación asistencial quedaron truncadas demasiado pronto.
Uno de los 46 de Adamuz
Saldaña, nacido en Málaga en 1995 y formado en Medicina en la Universidad de Málaga, viajaba en el tren de Iryo que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid cuando se produjo el accidente de Adamuz, el domingo 18 de enero. El descarrilamiento de varios vagones del convoy acabó provocando una colisión con un tren Alvia que circulaba por la vía contigua, en una tragedia que dejó 46 fallecidos.
El homenaje llega, además, en una semana marcada de nuevo por el dolor ferroviario. El accidente ocurrido en Urda, con decenas de víctimas mortales, ha devuelto a la actualidad las historias personales que se esconden detrás de cada tragedia.
En ese contexto, el recuerdo de Saldaña adquiere una dimensión especial: mientras otras familias atraviesan la incertidumbre y el duelo, sus compañeros han encontrado en la investigación y en el reconocimiento a los nuevos talentos una forma de mantener vivo su nombre. Un reconocimiento que, meses después de Adamuz y en medio de una nueva tragedia ferroviaria, recuerda que hay ausencias que permanecen y nombres que siguen latiendo.




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