El AVE que colisionó contra un tren Iryo detenido en las vías de alta velocidad a la altura de Urda (Toledo) circulaba a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora en el momento del impacto. Así lo recoge el primer informe técnico de la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT), difundido este jueves, que analiza las circunstancias del siniestro ferroviario que ha dejado, por el momento, 69 fallecidos.
Cómo se produjo el accidente
Según el documento, el Iryo se encontraba detenido ante la señal de entrada de la estación de Urda, identificada como E242, cuando el AVE lo alcanzó por la parte trasera. La colisión provocó que el coche delantero del tren de Renfe, el número 8, quedara empotrado en el último vagón del convoy de Iryo, el número 1. Como consecuencia del impacto, varios coches de ambos trenes descarrilaron y terminaron volcados al pie del terraplén de la vía.
Prudencia en la búsqueda de responsables
Desde que el ministro Puente señaló que el accidente se produjo por un error humano comenzaron a llegar las primeras hipótesis. En los audios difundidos entre la sala de control y los trenes, se puede comprobar como se da la orden al Ave de reanudar la marcha a velocidad normal, y no con marcha a la vista. Pese a ello, el primer informe oficial refleja que las pesquisas se encuentran en fase inicial y piden prudencia en la búsqueda de los responsables.
La AITAT tuvo conocimiento de la colisión a las 9.10 horas del miércoles, pocos minutos después de producirse. A continuación, movilizó a tres investigadores que llegaron al lugar de los hechos a las 12.15 horas. A este equipo se sumaron desde Madrid el director de investigación técnica y un consejero ferroviario, que se desplazaron al Centro de Regulación y Control de la estación de Atocha. Allí analizaron todos los detalles y comenzaron la investigación en Madrid.
Datos de daños y pasajeros a bordo
El Iryo, formado por ocho coches, trasladaba a 147 pasajeros y cinco tripulantes. Por su parte, el AVE, también compuesto por ocho vagones, llevaba a bordo a 379 viajeros y siete miembros de la tripulación. Respecto a los daños materiales, después de que el coche delantero del AVE impactara contra la parte posterior del Iryo, el resto del tren de Renfe también descarriló. Los seis últimos coches, numerados del 1 al 6, no cayeron, mientras que el coche número 7 cayó por el terraplén.




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