El nuevo jefe provincial de la Policía Nacional en Málaga, Roberto Rodríguez, dedicó unas palabras de homenaje al inspector jefe David Gil Palma, jefe del gabinete de la Comisaría Provincial, fallecido el pasado 19 de agosto tras una larga enfermedad. Durante el acto de celebración de los Santos Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional, Rodríguez recordó su trayectoria profesional y destacó la dedicación con la que desempeñó su trabajo hasta el final.
Su labor era «fundamental» en la Policía
«Dicen que lo importante no es el tiempo que pasamos en la tierra, sino el impacto que dejamos sobre los demás cuando nos vamos», comenzó el responsable policial, que utilizó esta reflexión para recordar a quien fue compañero suyo durante más de dos décadas. Y añadió que la función que desempeñaba Gil es «un engranaje fundamental del funcionamiento de la institución. Es la mano derecha de la misma».
Se trata de una figura que coordina distintas áreas, organiza las tareas, establece prioridades y sirve de enlace entre los responsables y el resto de la organización. Por ello, definió el puesto como una función fundamental. «Porque si él falla, fallamos todos. Y David nunca falló», afirmó el jefe provincial, que destacó la capacidad de Gil Palma para asumir sus responsabilidades y responder a las exigencias de su puesto.
Su primer encuentro como alumno en prácticas
El responsable policial también recordó el primer encuentro profesional entre ambos, cuando Gil Palma llegó como policía en prácticas al grupo de estupefacientes en el que Rodríguez trabajaba. Aunque solo permaneció allí durante un mes, aquel periodo fue suficiente para que su compañero identificara sus cualidades. «Se trataba de un diamante en bruto», señaló. «Solo he puesto dos dices a alumnos en prácticas, y uno fue a él», añadió.
El jefe provincial destacó especialmente la vocación con la que el inspector jefe ejerció su profesión. Según relató, ni siquiera la larga enfermedad que padecía le impidió mantener su compromiso con el trabajo. «Jamás vi a nadie amar tanto su profesión», manifestó durante el homenaje, con la voz cada vez más entrecortada al ir recordando la memoria de su compañero recientemente fallecido.
Agradecimiento final con mención a su familia
«Gracias por ser un referente y, en definitiva, gracias por enseñarnos a ser mejores a los demás», añadió. Rodríguez cerró su intervención con un mensaje de despedida en el que volvió a poner el acento en la responsabilidad y la dedicación que habían marcado la trayectoria de Gil Palma. «Una vez más, estés donde estés, siéntete orgulloso con la satisfacción del deber cumplido», concluyó, con su mujer, Sandra, y sus hijos, Paula y Álvaro, presentes en el lugar.
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