La suerte ha vuelto a sonreír a Málaga y lo ha hecho «el premio más grande de España». El Cuponazo de la ONCE del viernes 6 de noviembre ha caído entero en el barrio de Carranque y en la zona de Las Chapas, dejando un total de 11,36 millones de euros. El lotero que ha vendido este increíble premio es Francisco José Guerra, que tiene su puesto entre Armengual de la Mota y la Avenida de Andalucía, a las puertas del Corte Inglés.
Emocionado al enterarse del premio
«Anoche pues imagínate, cuando me llamó el director de prensa de Andalucía de que de que había dado un buen premio, lo que menos me esperaba es que iba a dar el premio, por lo visto, más grande que se ha dado en España», cuenta el propio Fran. «En ese momento me levanté que casi me caigo, porque me temblaba todo el cuerpo», narra sobrecogido aún por la emoción de dar un premio de estas dimensiones.
Guerra cuenta que algunos de los clientes premiados se han acercado a saludarle a primera hora de la mañana: «Ojalá pudieran venir todos aquí y celebrarlo». Aunque hay uno que no se ha pasado de momento y le haría especial ilusión: «El de los seis millones no ha aparecido. Imagino que no aparecerá», exclamaba entre risas. Frente a su puesto, se veía a vecinos de la barriada afortunada celebrando por todo lo alto.
Los dos locales en los que ha sonreído la suerte
Concretamente, el premio ha tocado en dos establecimientos: el bar ‹Juani›, de la barriada de Carranque, la y panadería el ‹Ayo›, en la zona de Las Chapas. Allí, las lágrimas no han podido contenerse y la alegría tras conseguir este premio ha sido inmensa. «En mi bar de todos los días estaba todo el mundo llorando de la alegría esta mañana. Me quedo con la satisfacción de haber hecho feliz a mucha gente».
«El premio más grande de España»
El premio es «el más grande de España», según le han comunicado a Fran desde la administración. Más de 11 millones en una barriada de Málaga capital, que hoy no ha podido contener la emoción tras la suerte que les ha sonreído. Francisco José Guerra no olvidará este premio jamás, como tampoco lo harán las decenas de personas que se acercaban a su puesto para darle la enhorabuena por repartir felicidad en forma de boleto.



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