La madrugada granadina del sábado contó con un pequeño sobresalto, y es que se originó un pequeño fuego en la Biblioteca de la Facultad de Derecho de la UGR, situada en la calle Duquesa. El incidente, por fortuna, terminó sin personas heridas ni desperfectos y la situación se pudo sofocar y tener bajo control en poco tiempo.
El foco del conflicto y las llamas se localizó en un aparato que regula la climatización del edificio e instalado en el sótano, tal y como detalló fuentes de los cuerpos de seguridad. El sistema de alarma contra incendios del inmueble se activó poco después de las doce de la noche. Poco después, varios vecinos del entorno observaron humo saliendo del edificio y llamaron al 112 para dar la alarma.
Tras recibir el aviso, el servicio de emergencias desplazó al lugar a varios efectivos de los Bomberos de la capital, además de agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local. La calle Duquesa es una de las vías más transitadas del centro histórico granadino, por lo que la presencia de los equipos de emergencia no pasó desapercibida a esas horas.
Un susto sin más
Los responsables de la Universidad se llevaron un buen susto, si bien el fuego se pudo detectar en su fase inicial y apagarse antes de que llegara a extenderse por el edificio. Únicamente generó una humareda en las instalaciones. Por el momento, se desconoce hasta qué punto la actividad de la Biblioteca vaya a verse alterada estos días.
Un precedente en 2014
No es la primera vez que este conjunto universitario registra un incidente de este tipo. En septiembre de 2014, mientras se renovaba parte de los tejados del colegio San Pablo, sede de la Facultad de Derecho, se declararon dos incendios. Ninguno causó daños graves en el inmueble, considerado una de las joyas del patrimonio de la UGR.
Uno de aquellos fuegos se originó en la segunda planta, donde por entonces funcionaba la biblioteca del centro. Como consecuencia, se perdieron varios manuales y algunas obras que, según se comunicó en aquel momento, tenían un valor menor.
Lo ocurrido en Granada pone el foco en un desafío que comparten las universidades andaluzas, de Sevilla a Málaga y de Cádiz a Almería: compatibilizar edificios históricos con equipos técnicos actuales, como la climatización o las redes eléctricas. En este caso, la alarma automática y el aviso rápido de los vecinos permitieron que la intervención llegara a tiempo.

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